Por Dr. Daniel Cassola
“En salud pública somos punta de lanza en el mundo”, dijo ayer la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en un acto en La Plata, donde anunció la entrega de un subsidio por 3,5 millones de pesos para el Laboratorio provincial Dr. Tomás Perón. Además, expresó que “el valor de la salud pública para nosotros es una cuestión de ADN” y “nos sentimos orgullosos de eso”. Y señaló que “los que tienen la chapa de más desarrollados del mundo recién ahora están discutiendo si le dan cobertura de salud a todos sus habitantes”, en clara alusión a la reforma del sistema sanitario estadounidense que pudo lograr luego de más de un año de debate el presidente de aquel país, Barack Obama.
Ayer mismo, uno de los integrantes de la Asociación de Profesionales de la Salud de Lomas de Zamora, el psicólogo Pablo Torres, se refirió, en Curar con opinión, a otro tipo de cobertura: “En el Hospital municipal Alende hay 25 cargos de guardia sin cubrir, los domingos queda un solo médico en todo el hospital y actualmente estamos cubriendo a los bebés prematuros con frazadas porque las incubadoras están rotas”. El panorama, con diferentes matices y notas de color, se repite a lo largo de los hospitales municipales de la provincia de Buenos Aires. El lunes, el médico neonatólogo del Hospital materno infantil de Solano, en Quilmes, Emilio Tarazona, explicó que se contrató, para obras de refacción y puesta a punto, a obreros que se les paga con planes sociales y, como no hay una dirección central de la obra, luego de meses, más de la mitad del hospital está “roto”, y por lo tanto “paralizado”. En la actualidad “solo se atienden partos de emergencia”, y, en los últimos meses, “en el lapso en el que antiguamente se atendían 400 partos, solo se pudieron cubrir 80”.
Las últimas noticias que vienen de las provincias tampoco son alentadoras. En Tucumán, luego de meses de conflicto durante 2009, los médicos vuelven a parar y denuncian “aprietes y traslado de personal comprometido en la lucha gremial”. Así lo hizo la referente de Autoconvocados de Salud de la provincia, Estela Di Cola, que interpreta la conducta del gobierno tucumano como una represalia. Muy similar, aunque más grotesco, es lo que sucedió en La Pampa, donde el gobernador de la provincia, luego de zanjar un conflicto con los médicos, decretó que los profesionales deben atender un paciente cada 15 minutos. En ambos casos, los sindicatos médicos de las respectivas provincias piden desprecarización de las condiciones laborales (que no haya trabajo en negro en el Estado) y salarios dignos para los profesionales.
Por último, los ministros de Salud del kirchnerismo, difícilmente puedan ser comparados con Ramón Carrillo, el primero en ocupar ese cargo durante la también primera presidencia de Juan Perón. Ni a Ginés González García, ni a Graciela Ocaña, ni a Juan Manzur (por ahora) les cabe el sayo. En la última semana, Ocaña vinculó a Ginés con la mafia de los medicamentos. “Con él todas las droguerías que ahora están siendo investigadas seguían abiertas”, declaró la ex ministra. El ahora embajador en Chile recordó las dos epidemias que el año pasado azotaron al país: “La primera corrupción es no cumplir los objetivos”. Quizás los dos tengan razón. En varias oportunidades Jorge Yabkowski, presidente de la Fesprosa, recordó que Manzur “formó parte como viceministro” de la gestión sanitaria que en Tucumán “falsificó las cifras de mortalidad infantil”.
A pesar de todo esto, según la presidenta, nuestra salud es “punta de lanza en el mundo”. ¿Tan mal anda el mundo?
















