
El uso de insecticidas como los piretroides fue una de las formas de combatir el Chagas, pero la resistencia ejercida por la vinchuca hizo que investigadores de distintas disciplinas del Conicet trabajaran en cambios de estrategias para enfrentar esta situación.
Al igual que en la mayoría de las áreas rurales endémicas, tanto los pobladores como las propias autoridades de salud carecen de información sobre la prevalencia de Trypansoma cruzi en la población local. Algunas estimaciones del hospital local calculan que alrededor del 20% del total de la población rural está infectada.
La resistencia de la vinchuca, vector de la enfermedad de Chagas, a los piretroides hizo que investigadores abordaran en 2007 un proyecto sobre la enfermedad desde tres áreas de estudio en la región del Gran Chaco ?Pampa del Indio, Chaco, en Argentina-, otra en Paraguay y una tercera en Bolivia, cada una operada por un equipo de investigación de cada país, según un estudio publicado por el Conicet.
Luego de cubrir toda el área rural (unas 1.300 viviendas) del municipio de Pampa del Indio con el rociado de insecticidas y el monitoreo entomológico, el proyecto propuso desarrollar e implementar un sistema de vigilancia sostenible que se base en el entendimiento alcanzado en estos tres años de trabajo en la zona y en las acciones de la comunidad y sus diversos sectores (educación, salud, infraestructura, etcétera.). Este exhaustivo seguimiento fue publicado recientemente en Nature
De esta manera un equipo integrado por los doctores Ricardo Gutler, Romina Piccinali y Juan Manuel Gurevitz, del Conicet y Uriel Kitron, hicieron que el proyecto tomara la perspectiva de ecosalud o ecosistémica, donde no sólo se abordan los aspectos biofísicos de la transmisión del Chagas, sino también aspectos sociales y políticos. Por eso, también involucra el trabajo de varias instituciones académicas, de salud pública y ONG vinculadas al ambiente y salud en los tres países, entre ellas TDR (WHO), NIH, UBA, Conicet y Anpcyt. Así se busca lograr una mayor comprensión de las diferentes dimensiones del problema, enriquecida y fortalecida por el estudio en varios lugares de la región.
?La base del trabajo es el monitoreo del estado de infestación con vinchucas de las viviendas rurales para comprender de qué depende que haya vinchucas en ellas, evaluar la verdadera efectividad de la aplicación de insecticidas, que sigue siendo la principal herramienta de control del vector, e identificar las fuentes u orígenes de la reinfestación post-intervención?, explica la doctora Romina Piccinali, del laboratorio de Eco-Epidemiología del Departamento de Ecología, Genética y Evolución -FCyN/UBA.
Dos o tres veces al año se realiza un monitoreo que consiste en la búsqueda y recolección de vinchucas en cada pieza, depósito, corral y gallinero. Estas son examinadas para determinar si están infectadas con Trypanosoma cruzi, el parásito causante del Chagas, e identificar las variantes genéticas del parásito y del vector. Esto permite establecer comparaciones entre poblaciones presentes pre y post-intervención.
Además del monitoreo en el interior de las viviendas, se realizan análisis serológicos de perros y de gatos por ser principales reservorios domésticos de T. cruzi.
El objetivo es describir la estructura y funcionamiento de los ciclos de transmisión doméstica y silvestre de T. cruzi, establecer si existen flujos de parásitos y vectores entre ambos ciclos y en qué direcciones, y construir un mapa del riesgo de transmisión en el municipio.
Características ambientales
La eco-región del Gran Chaco abarca parte del norte argentino, el centro y oeste de Paraguay y sudeste de Bolivia -cerca de 1,3 millones de km2-, con densidad humana muy baja, poblados rurales muy dispersos y de difícil acceso.
A su vez, el Gran Chaco incluye dos eco-regiones definidas: el Chaco húmedo y el seco, con un amplio gradiente climático norte-sur y este-oeste. Es una inmensa planicie que varía entre 100 y 500 m de altura. La vegetación es un mosaico de bosques secundarios de madera dura, sabanas secas e inundables, esteros, bañados y salitrales. Las precipitaciones anuales aumentan desde los 350 mm en el oeste hasta los 1300 mm en el extremo este, lo cual ha limitado la agricultura de secano en el centro y oeste del Chaco y junto con el sobrepastoreo ha favorecido la degradación de los suelos en algunas zonas.
El área de estudio en Pampa del Indio tiene una vegetación de bosque seco alternado con parches para la agricultura, con un clima cálido con una fuerte estación seca que abarca de marzo a octubre.
El área de estudio está habitada por criollos y tobas; en general, las viviendas de los tobas son bastante similares a las de muchos criollos, especialmente los más pobres. Los índices de pobreza son elevados en ambas poblaciones, por lo cual en ambas comunidades las viviendas son precarias y generalmente de barro.
Algunas casas son de material, generalmente construidas por algún plan de vivienda del Estado y muchos de los pobladores, independientemente de su etnia, son beneficiarios de planes asistenciales.
En Santiago del Estero
A pesar de tratarse siempre de una gran mayoría de construcciones precarias y en mal estado, hay varias diferencias entre Pampa del Indio, no necesariamente toda la provincia de Chaco, y las áreas rurales de Santiago del Estero. ?Aquí los ranchos suelen tener paredes de ladrillos de adobe, no cocidos, techo de tierra y una galería, generalmente grande?, cuenta Romina Piccinali.
Los corrales de cabras y cerdos suelen tener una pequeña porción techada para proteger a las crías, que suelen estar hechos de ramas y/o tierra, albergando frecuentemente muchas vinchucas. En estos lugares del peridomicilio los insecticidas utilizados suelen ser menos efectivos que en interiores de las viviendas.
Mientras, en Pampa del Indio los ranchos suelen estar hechos de ?torta? -barro mezclado con pasto y aplicado sobre un armazón de ramas o troncos-, o de ladrillos cocidos asentados sobre barro, en Santiago del Estero los techos nunca son de tierra, sino de chapa metálica o de cartón con brea; quedan algunos pocos techos de paja, más comunes años atrás.
En Pampa del Indio no parece que haya más vinchucas que en varias otras zonas del Chaco Argentino. Sí hay historia reciente de control vectorial y de hecho, la prevalencia por casa de T infestans para una zona de pampa del indio fue de 40% mientras que generalmente en zonas similares sin historia reciente de control, se suele encontrar prevalencias de 80%. Si bien esta diferencia llamó la atención del equipo de investigación, lo que llevó a un exhaustivo análisis de causas -mayor uso de veneno doméstico, características de las construcciones y de las costumbres de la gente, entre otras-, se concluyó que estas diferencias muestran una vez más la heterogeneidad que puede encontrarse respecto de t. infestans dentro de lo que es una misma eco-región.
Rociados
La aplicación de insecticidas realizados en coordinación con el Programa de Chagas de la provincia de Chaco y de la Nación han logrado reducir notablemente la presencia de T. infestans desde un 30% al 1% de las viviendas y su abundancia.
Sin embargo, en algunas zonas el efecto inicial no fue tan pronunciado con resultados por debajo de lo esperado. El trabajo de investigación en laboratorio y en el campo demostró que la persistencia de focos se debió a la presencia de T. infestans resistentes a los insecticidas piretroides que normalmente son utilizados.
En laboratorio, el análisis de la resistencia de los insectos recolectados fue realizado por la doctora María Inés Picollo y sus colaboradores en el Cipein-Conicet-Citefa.
Paralelamente, además de la persistencia de sitios infestados luego de la aplicación de insecticidas y de la presencia de abundancias y estadíos del insecto incompatibles con una colonización reciente de los sitios, se realizó un experimento en una tapera utilizada como gallinero que se hallaba muy infestada luego del primer rociado.
Luego de volver a rociarla se la cubrió completamente con una tela mosquitero que impedía que entrara o saliera insecto alguno y se colocó una gallina enjaulada como alimento. Aún así, dos meses después de esta intervención, la tapera seguía teniendo una alta abundancia de T. infestans. Durante los siguientes 10 meses la tapera fue rociada dos veces más con una dosis doble del insecticida piretroide y tampoco se eliminó a la población de vinchucas.
Ante la evidencia de resistencia a piretroides, finalmente se aplicó el único insecticida autorizado para estos fines (malatión). Este último rociado logró eliminar a la población, y demostrar la capacidad de algunas poblaciones de T. infestans para sobrevivir a reiterados rociados con piretroides en esta zona.
Este es el primer foco de resistencia a piretroides en T. infestans detectado en el noreste argentino. El eventual origen de dicha resistencia es materia de investigación.
Lo importante es que se ha demostrado la utilidad de la información genética y evolutiva en la resolución de problemas epidemiológicos y de realizar una vigilancia entomológica sostenida a nivel regional debido a la facilidad con que puede ocurrir el transporte pasivo de vinchucas hacia áreas libres de infestación. PRENSA CONICET
















