
“El Famatina no se toca” es el lema de muchos pobladores deLa Rioja, en alusión a la montaña en la que se proyectaba la explotación de un yacimiento de oro. De momento, el Famatina no se tocará. Por ahora. La minera canadiense Osisko, que firmó en agosto un contrato con el gobierno deLa Riojapara explotar el metal, anunció que “si no hay licencia social para la exploración del Famatina, no habrá trabajo”.
La decisión de la empresa de suspender la iniciativa se produjo después de que el viernes pasado el gobernador Luis Beder Herrera anunciara que la retrasaría “el tiempo que sea necesario” mientras trata de convencer a la población de sus bondades. Beder afirmó que no habrá minería a cielo abierto mientras los ciudadanos se opongan por temor a contaminaciones. La decisión del gobernador se desencadenó tras una manifestación de 10.000 personas en la capital provincial. Los vecinos de Famatina, pueblo de 6.500 habitantes, llevan casi un mes bloqueando el camino que conduce a la mina y seguirán allí hasta que se rescinda el contrato, según cuenta Carina Díaz Moreno, una de las líderes de la protesta.
Osisko indicó que ese corte de carretera impidió que iniciaran una campaña de información y consulta entre los pobladores. Tanto la empresa como el gobernador y alcaldes de otros municipios planean contrarrestar la campaña antiminera con su propaganda sobre los beneficios económicos y laborales de un yacimiento que no dañaría el agua, la tierra ni el aire.
Pero las protestas contra la minería a cielo abierto en Argentina, un país sin tradición en esta actividad, han crecido a partir del boicot en Famatina. CLARIN















