Gripe: De los errores del pasado se puede aprender para mejorar el presente

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Comité de crisis por la gripe en 2009: Sergio Massa, Cristina Fernández, Graciela Ocaña y Ricardo Jaime, entre otros.

Por Dr. Daniel Cassola

Esta es una nota que deberían leer las autoridades sanitarias nacionales y cualquier funcionario que tenga un rango medianamente importante en alguna institución vinculada a la salud pública. No porque hable de ellos, sino porque se trata de la revisión de los errores que se cometieron en el pasado, que sería importante no repetir en el presente.

Recién en abril de este año la Auditoría General de la Nación aprobó un informe (y por lo tanto lo publicó) sobre la gestión de un préstamo pedido al Banco Mundial para afrontar la epidemia de gripe A del año 2009. Lo primero que se desprende del mismo es que todavía en el año 2013 no se había invertido el monto total (que se desconoce) del préstamo obtenido cuatro años antes.

El objetivo era reforzar la campaña de vacunación e información a la población, pero las medidas que se tomaron fueron parciales, aisladas, sin responder a un plan articulado. La primera cuestión que resalta el informe es que, justamente, el “35 por ciento de la inversión no respondió a un criterio de urgencia”. ¿Por qué? Por ejemplo, con el dinero para la epidemia de gripe de 2009, se compraron ambulancias en 2013. Salvo que hayan sido equipadas con dispositivos para viajar en el tiempo poco podían hacer por atender la crisis sanitaria desatada cuatro años antes.

Otro de los objetivos planteados en el momento de obtención del crédito era reforzar los planes de vacunación para que en los años siguientes (2010 y 2011) hubiera menos casos. Aquí el resultado fue dispar. Mejoró muchísimo la cobertura de trabajadores de la salud, niños y embarazadas pero se descuidó a la tercera edad. Solo se vacunó al 17 por ciento de los mayores de 65 en 2010 y al 23 por ciento en 2011.

En cuanto a la campaña de información con el objetivo de prevenir el déficit también fue muy marcado. Según el reporte de la AGN “solo se consiguió llegar al 19 por ciento de los habitantes”.

En líneas generales lo que el informe trasluce es que sin planificación y orden los recursos se dilapidan a la hora de afrontar una crisis como puede ser una epidemia. Seguramente se pueden obtener mejores resultados con más trabajo previo y estructura que con más dinero e improvisando sobre la marcha.

Es algo que los funcionarios del actual gobierno, y de los que vendrán, deberían tener muy en cuenta.

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