La violencia deja a los hospitales sin médicos

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Por Dr. Daniel Cassola

En el Hospital San José de Pergamino se vivió una escena propia de una película de gangsters, y que nada debería tener que ver con lo que es un centro de salud. El domingo a las seis de la mañana una pelea entre bandas terminó con un tiroteo dentro de un quirófano por el cual milagrosamente nadie resultó herido.

Un joven de 25 años ingresó a la madrugada al hospital para curar sus heridas tras una pelea a la salida de un boliche cercano. Pero no estaba solo. Lo seguían otros tres jóvenes para continuar con la pelea. Lo vieron en la guardia y el perseguido corrió hasta refugiarse en un quirófano, donde recién habían terminado de realizar una cesárea. Allí se dispararon al menos cuatro tiros. Varios trabajadores y pacientes del hospital entraron en shock. Algunos pudieron grabar parte de los hechos con sus celulares.

La situación que atraviesan los hospitales de la provincia de Buenos Aires es sumamente compleja. En el San José de Pergamino este año ya renunciaron 15 profesionales. La combinación de mucha exigencia en el trabajo, los bajos salarios y tener que soportar episodios de violencia resulta lógicamente hartante para los médicos.

Si bien la violencia no es exclusiva del territorio bonaerense, probablemente se trate de una de las zonas más calientes. Según la Agremiación Médica Platense (AMP), en la zona de la capital provincial hay un “hecho grave de violencia contra algún trabajador de la salud cada 48 horas”.

En la CICOP, el gremio de los profesionales de la salud, aportaron más detalles del éxodo de profesionales. En el Fiorito de Avellaneda renunciaron 10 médicos de guardia en los últimos seis años. En el Presidente Perón, también de Avellaneda, se fueron 5 profesionales este año y quedaron cargos vacantes en las residencias. En el Oñativia de Almirante Brown se fue la jefa de internación de Neonatología y una becaria que hacía guardia los fines de semana.

Más casos de dimisiones: en el Cordero de San Fernando están sin servicio de Pediatría: se fue la jefa y una residente. En el Estévez de Lomas abandonaron cuatro psiquiatras en 2015 y dos trabajadores sociales y no se pudieron cubrir las vacantes. En el Bocalandro de Tres de Febrero, la partida de cinco pediatras provocó que no haya servicio los fines de semana. Y este año no se cubrieron los cupos de residencia en Clínica. En el Grierson de Guernica renunciaron tres médicos; en el Cestino de Ensenada, tres becarios (uno de Pediatría y dos de Clínica) y una médica de guardia. Y en el San Martín de La Plata hubo cinco deserciones este año (tres residentes, una médica clínica y un psiquiatra).

Es lógico que esto suceda. No se puede esperar que un profesional formado con mucho esfuerzo luego de mucho tiempo tolere situaciones que nadie debería tolerar.

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