Luego de la OMS se suma la Organización Mundial del Comercio al pedido para que se liberen las patentes de las vacunas


Así se podrían producir y distribuir con mayor rapidez ya que más laboratorios alrededor del mundo podrían empezar a fabricarlas. La OMS y la OMC suman sus pedidos para poder superar la pandemia a nivel global, tanto por cuestiones sanitarias como económicas. Las compañías farmacéuticas, por ahora, no dan señales de avanzar en ese sentido.

Por Dr. Daniel Cassola

Para que los efectos económicos de la pandemia concluyan el coronavirus se debe combatir en todo el mundo y prácticamente toda la población, o al menos la de riesgo, debe ser vacunada. Los especialistas en economía ya han dejado en claro que las finanzas globales no van a experimentar una mejora considerable hasta que el problema no esté resuelto por completo. Si hay regiones que no pueden superar la pandemia, y por lo tanto no abren sus fronteras, la economía mundial lo va a sentir. El mundo híper conectado va a llevar a que tal problema también repercuta en los países ricos.

La nueva directora de la OMC, la nigeriana Ngozi Okonjo-Iweala, invitó a las farmacéuticas que han desarrollado vacunas contra el coronavirus a emitir licencias. “Unos 60 países tienen la vacuna y más de 130 no tiene ni una dosis. Es inaceptable porque hay gente que muere”, afirmó Okonjo-Iweala, en una entrevista con un diario alemán. La nigeriana argumentó, como adelantamos, que si los países pobres tienen la vacuna será un beneficio para los países ricos. 

“Si no somos solidarios en todo el mundo, las mutaciones del virus se multiplicarán y nos afectarán a todos”, indicó. Por ahora la única compañía grande que siguió estas recomendaciones es la británico-sueca AstraZeneca. “Sería bueno que otras empresas también quisieran licenciar voluntariamente sus vacunas”, precisó la funcionaria. La OMC ha intentado, por ahora sin éxito, promulgar una medida de alcance global para que se pueda licenciar tanto la producción de vacunas como la de tests de detección del Covid-19.

La idea había recibido el apoyo del director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, quien tuiteó que una autorización de la OMC haría que las vacunas y tests de Covid-19 estuvieran “disponibles para todos los que los necesiten y a un costo asequible”. Pero por ahora los países más poderosos del mundo, seguramente en representación de los intereses de las compañías farmacéuticas, se negaron a aprobar la moción.

El texto contemplaba que la exención se mantuviese “hasta que haya una gran vacunación a escala global y la mayoría de la población mundial esté inmunizada”. La propuesta era apoyada por muchos países en vías de desarrollo.

“La propiedad intelectual impulsa un modelo de negocios muy innovador. No habríamos tenido la posibilidad de avanzar tan rápido en el desarrollo de tratamientos o vacunas sin el sistema de propiedad intelectual”, declaró Thomas Cueni, director general de IFMPA (Federación Internacional de Farmacéuticas, por sus siglas en inglés), una entidad que busca proteger los intereses de los grupos farmacéuticos.

El mundo está, valga la redundancia, ante un problema global. Si algunos salen primero de la encrucijada, como seguramente va a suceder, podrán reactivar su mercado interno, pero hay actividades, como la aeronáutica, el turismo y también el comercio de bienes de consumo, que están tan globalizadas que, sin una reactivación total, van a sentir el golpe. Si los países más poderosos del mundo continúan protegiendo los intereses de las compañías farmacéuticas van a favorecer a un sector en desmedro del conjunto. Es como querer avanzar más rápido y pegarse un tiro en el pie.

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