La provincia fue elegida por el Ministerio de Salud de la Nación para combatir esta enfermedad, una de las más diagnosticadas en Argentina.
Se pondrá en marcha en septiembre. La enfermedad tiene una incidencia de 17 casos cada 100 mil mujeres.
Neuquén – Con la intención de prevenir el cáncer de cuello de útero (CCU), la provincia de Neuquén fue elegida por el Ministerio de Salud de la Nación para implementar, a partir de septiembre, una nueva herramienta para la mejora en el diagnóstico precoz de esa enfermedad. La importancia de la nueva técnica radica en que, a pesar de que se puede prevenir muy fácilmente, en Argentina y en la mayoría de los países en desarrollo, el CCU es el segundo cáncer más diagnosticado entre las mujeres con una incidencia de 17 casos cada 100.000. Así se desprende de un informe realizado por el Instituto Nacional del Cáncer.
En Neuquén, desde 2001 a 2007, se detectaron 116 casos de cáncer de cuello de útero con una tasa de mortalidad de 6,3 casos cada 100 mil mujeres por año. Para 2011, la tasa se elevó a 7,4 superando la media nacional situada en 7,1 muertes cada 100 mil mujeres. La información fue proporcionada por el equipo de comunicación del Ministerio de Salud de Neuquén.
La nueva herramienta se utilizó por primera vez durante 2012 en Jujuy y durante este año se van a presentar proyectos para implementar este nuevo sistema en Misiones, Catamarca y Tucumán, además de Neuquén.
“La selección es un reconocimiento al Sistema Público de Salud del Neuquén y al trabajo que se realiza en la lucha contra el cáncer cérvico-uterino”, definió el ministro de Salud Rubén Butigué.
Sobre la técnica
María Mac Donnell, jefa del Servicio de Anatomía Patológica del hospital Castro Rendón, indicó que la técnica, denominada captura híbrida, tiene como objetivo detectar el virus papiloma humano (VPH).
Agregó que hay más de cien tipos de virus donde algunos son oncogénicos o de alto riesgo, y que es un estudio más sencillo que el papanicolau porque se accede sólo a los alrededores del útero y se toman muestras de la secreción vaginal donde se presenta el virus. Se hace la captura híbrida y la toma de PAP. Si la captura es positiva, se lee el PAP, y si es negativa no se lee porque si no hay virus no hay cáncer.
“La captura híbrida tiene un 90 por ciento de sensibilidad contra el 60 por ciento del papanicolau, entonces aumenta mucho la detección de mujeres portadoras de virus. Esto no significa que tenga cáncer, por eso se lee el PAP que tiene mayor especificidad, porque detecta cuáles de esas mujeres que tienen virus realmente tienen lesión que pueden progresar a cáncer”, dijo Mac Donnell.
“Con la técnica se plantea la posibilidad de erradicar el cáncer cérvico-uterino mediante la unión de dos hechos fundamentales”, difundió el Instituto Nacional del Cáncer, dependiente del Ministerio de Salud de la Nación.
Hasta el momento, la prevención del CCU se ha basado en la citología convencional (prueba del PAP). Aunque en los últimos años, la comprobación de la relación causal entre el virus del papiloma humano y el cáncer cervical ha permitido el desarrollo de nuevas tecnologías para la prevención del cáncer de cuello de útero, como la vacuna contra el VPH y el test denominado técnica de biología molecular para el tamizaje.
Para realizar la tarea, se requieren aparatos de procesamiento técnico denominados Vortex y Shaker que sirven para romper la célula y, de este modo, liberar ácido nucleico detectando el virus por tres medios a través de las luces del aparato llamado luminómetro.
“El luminómetro lee las muestras y traduce las expresiones de luz a la computadora, avisando qué paciente tiene la cepa viral de alto riesgo y cuál no. Esto posibilita conocer las pacientes que están en riesgo de tener cáncer de cuello uterino y hacerles el tratamiento mucho antes que se desencadene”, indicaron desde el ministerio.
Recomendaciones
El programa nacional recomienda que las mujeres a partir de los 25 años, y especialmente entre 35 y 64 años, se realicen un papanicolau periódicamente.
Asimismo, las mujeres mayores de 64 años que nunca se lo hayan hecho, también deben hacerlo. Si durante dos años seguidos el PAP dio negativo, se recomienda hacerlo cada tres años.
En tanto, la frecuencia recomendada de una prueba de virus papiloma humano es cada tres años en caso de resultado negativo.
La toma de la muestra es similar a la del papanicolau. “La mujer se recuesta en una camilla y un profesional de la salud extrae con el cepillo una muestra de células del cuello del útero”. Esa muestra se coloca en el tubo y es enviada al laboratorio de VPH donde es analizada por un procesador automático que establece la presencia o ausencia de ADN de trece tipos de VPH de alto riesgo oncogénico, explicaron desde el Servicio de Anatomía Patológica del hospital Castro Rendón.
Cifras
El cáncer cérvico-uterino (CCU) es la segunda causa de muerte en mujeres, entre los 35 y 64 años.
t En Argentina el CCU es el segundo cáncer más diagnosticado entre las mujeres, con una incidencia de 17 casos cada 100.000 mujeres.
Se diagnostican cerca de 4.000 casos nuevos por año, y mueren 2.000 mujeres.
El 82% de las muertes ocurre en mujeres mayores de 40 años.
La tasa de mortalidad en Argentina es de 7,1 casos cada 100 mil mujeres. Neuquén está en 7,4 casos cada 100 mil. El índice más bajo se encuentra en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con 3,7 casos. En Salta es donde se da una mayor mortalidad con 15,8 casos cada cien mil.
Se estima que el 5% de las mujeres infectadas con alguno de estos tipos de VPH contraen infecciones persistentes, las cuales pueden generar lesiones de alto grado y carcinomas.
Fuente: Instituto Nacional del Cáncer, Equipo de Comunicación del Ministerio de Salud de Neuquén.









