Un mundo de tercera edad

Se viene un mundo en el que la tercera edad va a ser un grupo cada vez más importante de la población.
Por Dr. Daniel Cassola
El mundo entró en una tendencia que de aquí a los próximos treinta años es irreversible. Nos referimos al envejecimiento de la población.
Los especialistas en la materia lo llaman transición demográfica. Es un proceso en el cual se producen cambios significativos en las características de la población.
Esto es consecuencia directa de los cambios en la economía y en las sociedades en general, que explican la mayor supervivencia. Hubo una mejora en la alimentación, mejoras higiénicas y sanitarias, y se desarrollaron mejores técnicas para la atención y el cuidado de la salud.
El aumento de la esperanza de vida ha crecido prácticamente en todos los países del mundo, lo que genera una abundancia de población madura y longeva, tanto ahora como en el futuro.
El envejecimiento poblacional es tema de estudio por parte de la Organización de Naciones Unidas. En un reciente informe establece que este fenómeno tiene cuatro características.
La primera ya la hemos comentado. El envejecimiento es generalizado porque en todos lados se registra un descenso de la fecundidad y un aumento de la prolongación de la vida.
La segunda característica que tiene el fenómeno es que es permanente. Desde 1950 a hoy la población ha envejecido constantemente. En ese momento era solo el 8 por ciento de la población, en 2009 llegó al 11 por ciento y se espera que en 2050 alcance al 50 por ciento.
En tercer lugar la ONU sostiene que la mayor tasa de población de tercera edad es una tendencia profunda porque tiene importantes repercusiones en todas las facetas de la vida humana.
En el ámbito económico, el envejecimiento de la población tendrá un impacto en el crecimiento económico, el ahorro, la inversión, el consumo, los mercados de trabajo, las pensiones y los impuestos. En el ámbito social, el envejecimiento de la población influye en la composición familiar y vital, la demanda de vivienda, la epidemiología y la necesidad de servicios de salud. Por último, en lo político, el envejecimiento de la población puede alterar los patrones de voto y la representación política.
La última característica es que estamos hablando de algo que no tiene precedentes en la historia de la humanidad. En las regiones más desarrolladas del mundo, la población de tercera edad superó a la población infantil en el año 1998. Se espera que esto se extienda a todos los rincones del planeta para 2045.
En otras palabras, nos esperan décadas en las que el mundo va a estar habitado más por adultos mayores que por jóvenes.
Lo que se viene es un mundo de la tercera edad.
