Los trabajadores argentinos atraviesan una preocupante realidad: el 60% de ellos manifiesta haber sufrido síntomas de burnout en los últimos 12 meses.
Por Dr. Daniel Cassola
Esta cifra posiciona al país como líder mundial en este fenómeno, de acuerdo con los resultados de la encuesta “2024 Global Workforce of the Future”, realizada por el Grupo Adecco. El estudio, que recolectó datos de más de 35.000 trabajadores en todo el mundo —incluyendo a 1.000 argentinos—, también identificó altos niveles de burnout en Eslovenia, India y Brasil. En contraposición, países como Japón, Alemania e Italia presentan los porcentajes más bajos.
Los resultados del informe reflejan que múltiples factores contribuyen al burnout en el país. Entre ellos destacan la incertidumbre económica, marcada por la inflación persistente y la volatilidad del peso, que afectan directamente el bienestar de los trabajadores. A esto se suma la inestabilidad laboral, caracterizada por un mercado cambiante y poco predecible, así como los cambios políticos y sociales que también inciden en la percepción de seguridad laboral.
Además, el estudio de Adecco reveló que los argentinos son los trabajadores más preocupados por la estabilidad de sus empleos a largo plazo, una inquietud que afecta el rendimiento y la salud mental. Otros países donde se percibe una preocupación elevada son Rumania, Dinamarca y Suecia, mientras que en Turquía, Alemania y Noruega la preocupación es considerablemente menor.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el burnout se manifiesta a través de sentimientos de agotamiento, distancia mental respecto al trabajo y disminución de la productividad. Este fenómeno afecta de manera desproporcionada a los jóvenes trabajadores, quienes suelen enfrentarlo en los primeros años de su vida laboral.
En Argentina, la alta rotación laboral, la presión salarial y la adaptación a un entorno laboral digitalizado añaden complejidad. Victoria Loza, directora de Recursos Humanos y Sustentabilidad de Adecco Argentina y Chile, explica que el país enfrenta desafíos únicos donde lo mejor y lo peor pueden suceder constantemente. Esto impacta en la confianza y bienestar de los equipos, quienes deben adaptarse a un mercado exigente y volátil.
Ante esta situación, las organizaciones tienen un rol fundamental en la promoción del bienestar laboral. Es importante garantizar que los empleados utilicen sus días de descanso, fomentar una comunicación clara sobre la importancia del tiempo libre y cuidar el bienestar de los líderes mediante capacitaciones y controles periódicos para prevenir el agotamiento. Estas medidas pueden ayudar a contrarrestar los efectos del burnout y a promover un entorno laboral más saludable.









