Tragedia en Villa Devoto: una advertencia urgente sobre el peligro del monóxido de carbono en invierno
Ayer una trágica noticia estremeció al barrio porteño de Villa Devoto y al país entero: cinco personas de una misma familia murieron por inhalación de monóxido de carbono en el interior de su vivienda. El hecho conmocionó no solo por la pérdida de vidas humanas sino también por el carácter absolutamente evitable del suceso.
Por Dr. Daniel Cassola
Las víctimas fueron identificadas como Demetrio De Nastchokine, de 79 años; su esposa Graciela Just, de 73; su hijo Andrés De Nastchokine, de 43; su pareja Marie Camille Lalanne, de 40; y la hija de ambos, de tan solo cuatro años. El único sobreviviente fue un bebé de un año, que fue hallado en una habitación separada con signos vitales y trasladado de urgencia al Hospital Zubizarreta, donde permanece bajo observación pero fuera de peligro.
La tragedia puso en primer plano la amenaza invisible que representa el monóxido de carbono, un gas tóxico que no tiene olor, color ni sabor. Su peligrosidad reside precisamente en su capacidad de pasar inadvertido hasta que los efectos en el organismo son irreversibles. Se genera por la combustión incompleta de materiales como gas, carbón, leña o kerosene, y su inhalación prolongada impide el transporte de oxígeno en la sangre, provocando hipoxia en los tejidos.
En pocos minutos y sin ningún síntoma previo fácilmente identificable, puede causar la muerte. Los síntomas iniciales de intoxicación pueden confundirse con un estado gripal: dolor de cabeza, náuseas, mareos, vómitos y fatiga, lo que dificulta su diagnóstico oportuno. Cuando la concentración del gas es elevada, el desenlace puede ser fatal en cuestión de minutos.
El doctor Carlos Damin, jefe de Toxicología del Hospital Fernández, fue contundente al declarar que “tener un muerto por monóxido de carbono es algo cien por ciento prevenible”. En sus declaraciones subrayó que la prevención requiere medidas básicas, entre ellas la correcta instalación y el mantenimiento regular de estufas, calefactores y otros artefactos de combustión. También hizo énfasis en la importancia de ventilar adecuadamente los ambientes, evitando el cierre hermético de las viviendas durante los días fríos, una práctica común pero altamente riesgosa. En ese sentido, destacó que el uso de hornallas u hornos para calefaccionar, así como la instalación de artefactos defectuosos o sin salida al exterior, son algunas de las principales causas de accidentes por monóxido.
En el caso particular de Villa Devoto, el hecho de que el bebé haya sobrevivido mientras los demás integrantes de la familia fallecieron podría explicarse, según especialistas, por las condiciones de ventilación y ubicación dentro de la casa. El médico toxicólogo Francisco Dadic explicó que factores como la cercanía a la fuente emisora, el volumen del ambiente y la calidad de la circulación de aire inciden directamente en la concentración de gas a la que una persona está expuesta. El menor estaba en una habitación alejada, posiblemente con ventilación natural o con menor carga de gas acumulado, lo que habría salvado su vida.
Como suele ocurrir tras sucesos de esta naturaleza, la tragedia derivó en una fuerte reacción social. Las búsquedas sobre detectores de monóxido de carbono aumentaron drásticamente en las horas posteriores al incidente, al igual que las denuncias por subas en sus precios. Usuarios en redes sociales advirtieron que muchos comercios duplicaron o triplicaron el valor de estos dispositivos, indispensables para la prevención. Frente a esto, organizaciones de consumidores y especialistas en salud pública reclamaron campañas de concientización más efectivas y la implementación de programas de distribución gratuita o subsidiada de detectores en sectores vulnerables.
Los datos anuales indican que entre 200 y 250 personas mueren por intoxicación con monóxido de carbono en Argentina, la mayoría durante el invierno. La gran mayoría de los casos se da en viviendas particulares, muchas veces por descuido, desinformación o falta de acceso a equipos seguros. Las autoridades sanitarias insisten desde hace años en generar conciencia sobre el problema, pero los episodios se repiten temporada tras temporada.
Lo sucedido en Villa Devoto constituye una señal de alarma que no puede ser ignorada. La combinación de bajas temperaturas, artefactos inseguros y falta de medidas preventivas genera un cóctel mortal. En muchos casos, basta con una revisión técnica o la instalación de un detector para evitar una tragedia.
