Difteria en las Américas: la caída de la vacunación enciende una alerta sanitaria regional

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advirtió sobre un preocupante aumento de los casos de difteria en la región de las Américas y pidió a los países reforzar de manera urgente las estrategias de vacunación para evitar nuevos brotes de una enfermedad que puede ser grave e incluso mortal, pero que es prevenible mediante inmunización.

Por Dr. Daniel Cassola

Según una reciente Alerta Epidemiológica emitida por el organismo, durante las primeras 21 semanas de 2026 se notificaron 163 casos confirmados de difteria y cinco fallecimientos en la región. La cifra representa más del doble de los casos registrados durante el mismo período de 2025 y supera ampliamente el promedio observado en los últimos años. Los contagios se concentraron en Brasil, Perú y, especialmente, Haití, país que acumula 159 de los casos reportados y la totalidad de las muertes registradas.

El incremento de los casos ocurre en un contexto marcado por la disminución de las coberturas de vacunación. La OPS señaló que más de la mitad de las personas afectadas no estaban vacunadas o tenían esquemas incompletos o desconocidos. Además, recordó que la cobertura regional de la tercera dosis de la vacuna triple bacteriana (DTP3), que protege contra difteria, tétanos y tos ferina, alcanzó apenas el 87% en 2024, muy por debajo del 95% recomendado para garantizar la protección comunitaria.

La situación genera preocupación porque la difteria es una enfermedad que había sido controlada en gran parte del continente gracias a las campañas de inmunización. Sin embargo, la disminución sostenida de la vacunación durante los últimos años dejó sectores de la población vulnerables al resurgimiento de enfermedades prevenibles.

La difteria es una infección bacteriana causada por Corynebacterium diphtheriae, que se transmite principalmente a través de gotas respiratorias expulsadas al hablar, toser o estornudar. Sus síntomas iniciales pueden incluir fiebre, dolor de garganta y malestar general, pero en los casos más graves se forma una característica membrana gris en la garganta que puede obstruir las vías respiratorias. Además, las toxinas producidas por la bacteria pueden provocar complicaciones cardíacas, neurológicas y respiratorias potencialmente fatales.

Ante este escenario, la OPS instó a los países a fortalecer los programas de inmunización de rutina, implementar campañas de recuperación para personas con esquemas incompletos y aprovechar cada contacto con el sistema de salud para verificar y actualizar la vacunación.

El organismo también recomendó reforzar la vigilancia epidemiológica, garantizar la disponibilidad de antitoxina diftérica, mejorar la capacidad diagnóstica de los laboratorios y capacitar a los equipos de salud para detectar y responder rápidamente ante casos sospechosos.

Los especialistas recuerdan que la vacuna sigue siendo la principal herramienta para prevenir la enfermedad. Mantener altas coberturas en niños, adolescentes y adultos no solo protege a quienes reciben las dosis, sino que también reduce el riesgo de circulación de la bacteria y evita la aparición de brotes que pueden poner en riesgo a comunidades enteras.

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