
En países del primer mundo se están realizando una serie de campañas de moda con modelos de la tercera edad.
Por Dr. Daniel Cassola
En algunos países del primer mundo se está produciendo un fenómeno inaudito en el mundo de la moda. Por ejemplo, en Inglaterra, bajo la denominación de la “segunda juventud”, han proliferado una serie de campañas que utilizan mujeres de la tercera edad para promocionar vestimentas y diferentes estilos del vestir.
En Nueva York una de las personas más influyentes en el mundo de la moda actual se llama Iris Apfel y tiene 93 años. Si bien Iris nunca fue modelo profesional, se ha dedicado a construir un gigantesco guardarropa que ha sido objeto de exposiciones en museos.
Lo último que ha realizado esta emprendedora es una campaña para una firma sueca de ropa que la ha elegido como cara para su campaña de otoño-invierno. El concepto es realmente para destacar.
Al elegir a Iris como modelo de la campaña, la firma no solo apunta a un público que ronda los 70 años, sino que también intenta alentar la moda de usar prendas de otras épocas. O sea, que busca inspirar a las jóvenes con las costumbres de sus abuelas.
La inclusión de la tercera edad no termina aquí. Como último dato al respecto les comentamos que la última “Semana Internacional de la Moda”, que se realizó en Singapur a fines del mes pasado fue inaugurada por Carmen Dellorefice, una modelo de 83 años.
La industria de la moda suele caracterizarse por destacar valores como la juventud e incluso la delgadez extrema, que puede ser perjudicial para la salud. Pero es para destacar cuando el mundo de la tercera edad logra conectarse con lo que supuestamente está reservado para los jóvenes.
Es lo que lunes a lunes intentamos incentivar desde esta columna. No hay ninguna razón para separar a los mayores del resto de la sociedad. Haber recorrido una parte más grande del camino solo los provee con más experiencia.
Por ello, ya sea en la moda o en cualquier otro ámbito de la actividad profesional o no profesional, los mayores deberían ser tomados como ejemplo. Que se transmitan los conocimientos y las experiencias de generación en generación es lo que le ha permitido avanzar a la humanidad en muchísimos aspectos de la vida.
La condena a la soledad y al aislamiento es una tendencia que debemos revertir. Todas las personas han desarrollado alguna actividad durante su vida. Así como las señoras que mencionamos en esta nota se han dedicado a la moda, cada uno tiene un ámbito de interés.
No hay edad para el estilo. Y tampoco hay edad para mantenernos activos y saludables.









