Los jubilados, grandes benefactores

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Tanto la ANSES como el PAMI derivan millonarios fondos al Estado Nacional, mientras que los servicios que brindan dan lugar al reclamo.

Por Dr. Daniel Cassola

Se acerca el final del año y, para muchos, es momentos de hacer cuentas. Hay balances negativos y positivos pero para los jubilados ha sido otro año en el que, económicamente, han quedado a la zaga.

La jubilación mínima cierra el año en poco más de 3200 pesos, lo que convierte a los jubilados en los grandes benefactores del Estado Nacional.

¿Por qué decimos esto? Los jubilados, si tomamos en cuenta los fondos que administran ANSES y PAMI, deberían estar en una situación bastante más holgada.

Según un informe elaborado en el Congreso Nacional, la ANSES ha tomado 25.300 millones de pesos de su Fondo de Garantía de Sustentabilidad para destinarlos a distintos fines que no tienen que ver con el bienestar de los adultos mayores.

En los últimos años la ANSES ha financiado al Estado Nacional mediante la compra de Letras del Tesoro por la suma que acabamos de mencionar.

O sea, compran bonos para transferir recursos de una órbita a la otra. En el mismo informe parlamentario que señalamos se sostiene que con gran parte de ese dinero se hace obra pública.

En una segunda lectura, podríamos pensar que lo que verdaderamente se hace con la plata de la ANSES, y por lo tanto de los jubilados, es política.

Los contratos de obra pública sirven para beneficiar o perjudicar a tal o cual intendente o gobernador en detrimento de su opositor.

Ya ni siquiera estamos planteando si la obra pública se hace o no se hace, o si se hace con sobre precios y empresas amigas del poder. Ese es ya otro debate.

La sangría de los fondos de los jubilados se vuelve más honda si además a los 25.300 millones de la ANSES le agregamos lo que ha aportado el PAMI.

Se calcula que la obra social de los adultos mayores ha transferido, desde 2007 a hoy, al menos 2400 millones de pesos al Estado Nacional.

La situación es realmente grave porque por un lado la mayoría de los jubilados percibe un haber con el que no cubre ni el 50 por ciento de la canasta básica. Y por el otro, tienen una cobertura de salud defectuosa, que es la que brinda el PAMI.

En definitiva, los jubilados son los grandes benefactores de un sistema en el cual nunca pueden gozar de los beneficios.

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