El asma, enfermedad dañina pero controlable, puede recrudecer en invierno

Por Dr. Daniel Cassola

En nuestro país, según una encuesta de 2015, más de un millón de personas padecen esta patología y son 400 las personas que mueren por año.

El asma es una enfermedad inflamatoria crónica de las vías respiratorias (bronquios) caracterizada por ataques recurrentes de tos, sensación de falta de aire y sibilancias (silbidos en el pecho).

Se trata de una enfermedad recurrente en niños en nuestro país y que afecta a más del 6% de la población argentina, generando aproximadamente 400 muertes al año.

Según los datos obtenidos por el Ministerio de Salud en 2015 los ataques de Asma se producen con mayor frecuencia en épocas invernales de bajas temperaturas (55% de los casos) y ocasionan la necesidad de hospitalización del 23% de los pacientes atendidos.

Durante el invierno los efectos del asma aumentan, porque el aire frío y seco irrita el tejido de los pulmones de un asmático, causando broncoespasmos. Estos espasmos o constricciones, se producen alrededor de los tubos bronquiales y dificultando la respiración. A menudo, también se produce un exceso de moco, lo que limita aún más la respiración y causar jadeos y tos.

Así mismo, la calefacción de los ambientes y que estén herméticamente cerrados también colabora en que se presenten crisis asmáticas por la cantidad de partículas de polvo halladas en el aire.

Vale destacar, que los efectos de una crisis asmática pueden ser graves y hasta ocasionar la muerte si no son tomados a tiempo, por eso, es de suma importancia que quienes lo padecen sigan el tratamiento que han planificado con su médico con anticipación. Éste debe incluir qué hacer en caso de que el asma comience a empeorar y cómo manejar un ataque de asma en curso.

La Organización Mundial de la Salud estima que hay unas 230 millones de personas que viven con asma en todo el mundo. Si bien no tiene cura, si se acceden a los medicamentos y a los tratamientos indicados, un asmático puede aspirar a una vida de alta calidad.

Pero el paso inicial para una buena vida es un diagnóstico. En este caso, y como en tantas otras patologías respiratorias, se comienza mediante una espirometría.

Es un estudio sencillo e indoloro que nos permite diagnosticar el asma y detectar otras patologías como el EPOC.

Recomendamos la realización de este tipo de estudios y controles ya que peor que estar enfermo, es estar enfermo y no saberlo.

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