Con la llegada del invierno y las bajas temperaturas, las intoxicaciones por monóxido de carbono se vuelven más frecuentes debido al uso de calefactores y otros artefactos. Por ello, es imprescindible alertar a la sociedad y tomar las precauciones necesarias para evitar la exposición a este gas mortal.
Por Dr. Daniel Cassola
El monóxido de carbono es un gas venenoso, sin color ni olor, conocido como «el asesino invisible». Este gas se produce por la combustión incompleta del carbono presente en materiales como leña, carbón de leña, gas, kerosene, alcohol, gas oil y nafta.
Al ser tan imperceptible, es necesario tomar medidas preventivas. El monóxido ingresa al cuerpo a través de la respiración y reemplaza al oxígeno en el torrente sanguíneo, provocando hipoxia (disminución en la cantidad de oxígeno) en los tejidos, lo que afecta principalmente al corazón y el cerebro.
El principal peligro de la intoxicación por monóxido de carbono radica en que muchas personas no son conscientes de los síntomas, que pueden variar de un individuo a otro. Los síntomas incluyen dolor de cabeza, náuseas o vómitos, mareos acompañados de cansancio, letargo o confusión, desmayo o pérdida de conocimiento, alteraciones visuales, convulsiones y estado de coma.
Los más vulnerables a la intoxicación son los niños pequeños, los adultos mayores, las personas con enfermedades cardíacas y/o pulmonares, los fumadores y aquellos que viven en zonas de gran altitud.
Ante la sospecha de intoxicación por monóxido de carbono, es crucial actuar rápidamente y abrir ventanas y puertas, salir a tomar aire fresco de inmediato, apagar los artefactos de gas y acudir urgentemente a un centro de salud u hospital y/o comunicarse inmediatamente con un servicio de emergencias médicas.
Para prevenir la intoxicación por monóxido de carbono, es fundamental controlar las instalaciones y el buen funcionamiento de los artefactos, así como mantener los ambientes bien ventilados.
Control de instalaciones:
- Revisar que haya una correcta instalación y buen funcionamiento de calefones, termotanques, estufas a gas, salamandras, hogares a leña, calderas, cocinas, calentadores, faroles, motores de combustión interna en automóviles y motos, braseros.
- Examinar especialmente las salidas al exterior de los artefactos a gas: hornos, calefones, estufas y calderas, para asegurarse de que están en buen estado.
- Hacer una verificación de las instalaciones con personal matriculado para identificar y corregir desperfectos que puedan generar monóxido de carbono.
Para darnos cuenta de que el artefacto funciona bien, es necesario verificar que la llama de las estufas y hornallas sea siempre de color azul. Las llamas anaranjadas indican un mal funcionamiento.
Si tiene alguna duda, consulte telefónicamente a los Centros de Información, Asesoramiento y Asistencia Toxicológica:
Centro Nacional de Intoxicaciones Hospital Nacional Dr. Alejandro Posadas: 0800-333-0160
Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez (Gallo 1330): 4962-6666/2247
Hospital de Niños Pedro Elizalde (Av. Manuel Montes de Oca 40): 4300-2115
Hospital Gral. de Agudos “Juan A. Fernández” (Cerviño 3356): 4801-7767 y 4808-2655









