Denuncian que en Argentina el sector de cardiología “está en peligro”

En el marco del Congreso Argentino de Cardiología, se ha programado una mesa de debate especial titulada «La Cardiología en Peligro».

Por Dr. Daniel Cassola

Según las autoridades del Congreso, la cardiología en Argentina ha llegado a un punto límite. «La atención cardiológica en nuestro país está en una crisis dramática», afirmaron, señalando que tanto los pacientes como los profesionales médicos están en el centro de esta problemática. A pesar de que el debate actual se centra en cuestiones de financiación y administración de recursos, lo que realmente se está perdiendo es el capital humano: médicos, enfermeros y técnicos altamente capacitados que son esenciales para un sistema de salud eficaz.

El Dr. Pablo Stutzbach, presidente electo de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC), remarcó que «estamos transitando el peor escenario del que tengamos memoria», señalando que incluso durante la crisis del 2001, el sistema contaba con más médicos especialistas y recursos. Sin embargo, hoy en día, tanto la cantidad de profesionales como la viabilidad de las instituciones se han deteriorado drásticamente.

Una encuesta reciente revela cifras alarmantes sobre la situación de los cardiólogos en Argentina. El 60% de los cardiólogos, con un promedio de 47 años y 12 años de formación, están dispuestos a emigrar si encuentran mejores oportunidades en el exterior. Además, 3 de cada 10 consideran dejar la medicina por completo.

Estos datos, presentados por el Dr. Víctor Mauro, actual presidente de la SAC, reflejan la profunda insatisfacción dentro del sector, especialmente en cuanto a la falta de recursos para formación continua, ya que el 85% de los encuestados menciona que las limitaciones económicas están afectando su capacidad de mantenerse actualizados. Asimismo, el 60% de los profesionales percibe que la sobrecarga laboral está impactando negativamente en la calidad de la atención.

El Dr. Stutzbach también resaltó otro aspecto crítico de la crisis: los costos crecientes de las nuevas tecnologías. Aunque estos avances permiten diagnosticar y tratar enfermedades que antes no tenían solución, los altos costos desbordan al sistema de salud. «La variable de ajuste terminan siendo los cardiólogos y sus salarios», afirmó Stutzbach, destacando que mientras los gastos en tecnología aumentan, los profesionales de la salud no ven mejoras en sus condiciones laborales.

Además, los cardiólogos reconocen que, si bien las personas viven más tiempo gracias a nuevos medicamentos, dispositivos y procedimientos diagnósticos y terapéuticos más eficientes, esto también ha generado una crisis multifactorial. «Los aumentos en la inversión no llegan al profesional ni al recurso humano, lo que atenta contra la posibilidad de formación y la calidad de atención», insistió el Dr. Mauro.

Otro tema que preocupa a la comunidad cardiológica es la caída en el interés por las residencias médicas, especialmente en cardiología. Instituciones privadas de prestigio han tenido dificultades para llenar los cupos de residentes, y además han notado una disminución en el nivel académico de los postulantes. «La medicina es una profesión extremadamente exigente en cuanto a formación y actualización permanente», afirmó Stutzbach, quien añadió que la búsqueda de carreras más cómodas o rápidas está alejando a los jóvenes talentos de la especialidad.

La desigualdad geográfica en el acceso a la atención médica especializada también será tema de discusión en la mesa de debate. El Dr. Mauro ilustró la situación señalando que hay zonas del país donde los pacientes deben viajar cientos de kilómetros para recibir atención cardiológica, mientras que en otras áreas hay una sobreconcentración de centros de alta complejidad. «Falta previsión y planificación en la distribución de los centros hospitalarios», señaló.

La fuga de talentos es otro problema grave que afecta a la cardiología en Argentina. Los profesionales formados en el país, tanto argentinos como extranjeros, están emigrando en busca de mejores oportunidades en el exterior. «Se van los mejores, y esto afecta profundamente al sistema y pone en peligro el futuro de la cardiología», concluyeron desde la SAC.

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