Proteínas en la adolescencia: un estudio advierte sobre el consumo de suplementos sin supervisión profesional
La alimentación durante la adolescencia cumple un papel fundamental en el crecimiento y el desarrollo del organismo. En esta etapa, las proteínas resultan esenciales para la formación de músculos, huesos y otros tejidos. Sin embargo, los especialistas advierten que no solamente importa la cantidad consumida, sino también su calidad y los alimentos que permiten incorporarlas.
Por Dr. Daniel Cassola
Un estudio realizado sobre 801 adolescentes argentinos de entre 12 y 18 años reveló que el 51,7% presentaba una frecuencia elevada de consumo de alimentos fuente de proteínas. Entre los productos más habituales se encontraban huevos, carnes, leche, yogur y quesos.
La investigación, difundida por el Programa de Fortalecimiento de la Educación Nutricional e Investigación (PROFENI), también identificó una tendencia que genera preocupación: el consumo de suplementos proteicos entre adolescentes, frecuentemente sin asesoramiento profesional.
Según los resultados, el 10,7% de los participantes utilizaba estos productos, aunque solamente el 41,8% lo hacía por indicación de un profesional de la salud. Los datos ponen de manifiesto la importancia de promover hábitos alimentarios adecuados durante una etapa caracterizada por mayores necesidades nutricionales y cambios importantes en la composición corporal.
La importancia de elegir proteínas de calidad durante el crecimiento
Las proteínas participan en numerosos procesos biológicos y son necesarias para el desarrollo de la masa muscular, la formación de tejidos y el mantenimiento de diferentes funciones del organismo. Durante la adolescencia, sus requerimientos aumentan debido al crecimiento acelerado y a las transformaciones físicas propias de esta etapa.
Desde PROFENI destacan que una alimentación equilibrada debe contemplar tanto la cantidad como la calidad de las fuentes proteicas. Las proteínas completas contienen todos los aminoácidos esenciales que el organismo necesita obtener mediante la alimentación. Entre sus principales fuentes se encuentran los huevos, las carnes, los pescados y los productos lácteos.
También es posible cubrir los requerimientos mediante una alimentación variada que combine adecuadamente diferentes fuentes vegetales. En particular, la leche, el yogur y el queso aportan proteínas de alto valor biológico y otros nutrientes relevantes para el desarrollo, como el calcio. Este mineral resulta fundamental para la formación y el mantenimiento de los huesos y los dientes, especialmente durante una etapa en la que se consolida una parte importante de la masa ósea.
Su consumo adquiere especial relevancia en Argentina, donde diferentes relevamientos nutricionales han identificado una ingesta insuficiente de calcio en distintos grupos de población. Los especialistas también destacan el concepto de matriz alimentaria, que considera las interacciones entre los nutrientes y otros componentes presentes en los alimentos.
A diferencia de los productos que concentran determinados nutrientes, los alimentos completos pueden aportar vitaminas, minerales y otros compuestos que contribuyen a una alimentación saludable. En el caso del yogur, su proceso de fermentación incorpora microorganismos vivos, cuyo papel en la microbiota intestinal continúa siendo objeto de investigación.
Suplementos proteicos: cuándo pueden resultar innecesarios
Uno de los principales hallazgos del estudio fue la utilización de suplementos entre adolescentes que ya consumían proteínas habitualmente a través de su alimentación. Entre quienes declararon utilizar estos productos, el 75,6% mencionó barras proteicas y el 66,3% suplementos en polvo elaborados con proteínas de suero.
Además, entre los participantes que consumían suplementos más de cuatro días por semana, el 43% presentaba una frecuencia elevada de ingesta de alimentos proteicos. Esta situación plantea interrogantes sobre la necesidad real de incorporar productos adicionales cuando los requerimientos nutricionales ya pueden estar cubiertos mediante la dieta habitual.
Los investigadores también encontraron que menos de la mitad de los adolescentes consumidores de suplementos contaba con una indicación profesional. Desde PROFENI señalan que aumentar indiscriminadamente la ingesta de proteínas no garantiza mejores resultados nutricionales ni mayores beneficios para el crecimiento. La recomendación general consiste en priorizar una alimentación variada y suficiente, adaptada a las necesidades individuales y al nivel de actividad física.
En adolescentes que practican deportes, los requerimientos pueden ser mayores, especialmente cuando realizan entrenamientos intensos. Sin embargo, esto no significa que necesariamente deban recurrir a suplementos. La alimentación cotidiana puede proporcionar las proteínas necesarias mediante combinaciones adecuadas de alimentos, mientras que la suplementación debería reservarse para situaciones específicas evaluadas por profesionales.
Los especialistas también advierten que todavía existe evidencia limitada sobre los efectos a largo plazo de consumos proteicos elevados y sostenidos durante la adolescencia. Aunque los resultados de esta investigación no pueden extrapolarse a todos los adolescentes argentinos, aportan información relevante sobre los hábitos alimentarios y el uso de suplementos en este grupo etario.
El principal desafío consiste en garantizar una nutrición completa durante el crecimiento, con proteínas de calidad, suficiente calcio y una adecuada variedad de alimentos, evitando incorporaciones innecesarias de suplementos sin orientación profesional.
