Vigilancia epidemiológica en Argentina: una encuesta revela graves falencias en medio de brotes de sarampión y fiebre tifoidea

En un contexto marcado por la preocupación sanitaria frente al resurgimiento del sarampión y los brotes de fiebre tifoidea, el Gobierno nacional realizó una encuesta interna que arrojó resultados preocupantes sobre el estado de la vigilancia epidemiológica en Argentina.

Por Dr. Daniel Cassola

El estudio, cuyos resultados fueron publicados en el Boletín Epidemiológico Nacional (BEN), fue llevado a cabo por la Dirección de Epidemiología del Ministerio de Salud en colaboración con el Instituto Malbrán y evidenció carencias estructurales, presupuestarias y de personal calificado que afectan directamente la capacidad de respuesta ante eventos sanitarios críticos.

La encuesta, realizada entre abril y noviembre de 2024, fue dirigida a directores y referentes de vigilancia epidemiológica clínica y de laboratorios en todo el país. Se habilitó a través de un formulario digital al que se accedía mediante un enlace distribuido por correo electrónico y un código QR publicado en el BEN durante varias semanas. En total, 891 profesionales de las 24 jurisdicciones argentinas participaron del sondeo, conformando una muestra representativa de los trabajadores involucrados en tareas de monitoreo y control de enfermedades transmisibles.

El objetivo del estudio fue identificar tanto las fortalezas como las debilidades del sistema de salud pública en materia de vigilancia y fuerza laboral, en un momento en que la detección temprana y la respuesta rápida ante brotes son claves para evitar su propagación. La participación estuvo compuesta en un 65,3% por personal del sector público provincial, seguido por un 20,1% del ámbito municipal y un 8,8% del nacional, con escasa presencia del sector privado, lo que refleja el peso del sistema público en estas tareas.

Los datos recogidos revelaron que la mayoría de los profesionales cuenta con formación académica sólida: un 80% posee estudios universitarios o terciarios y casi un 44% ha realizado estudios de posgrado vinculados con la vigilancia sanitaria. Sin embargo, esta fortaleza en términos formativos contrasta con una notable falta de estructura en muchos espacios de trabajo, ya que el 38% de los encuestados indicó que en sus instituciones no existen cargos específicos de epidemiólogo, lo que pone en evidencia una debilidad organizativa de base.

Además, el acceso a instancias de capacitación resulta dispar. Si bien el 67,8% de los encuestados señaló haber recibido algún tipo de formación corta anual en salud pública o vigilancia epidemiológica, un 20,3% manifestó haber accedido a estas capacitaciones solo una vez cada dos años, mientras que un 11,9% no tuvo oportunidad alguna de formarse en ese período. Esta situación, según los autores del informe, refleja una falta de continuidad y actualización sistemática que resulta fundamental en un campo caracterizado por la constante evolución de las amenazas sanitarias.

Más allá de los aspectos formativos, los resultados dejaron al descubierto una serie de obstáculos que limitan el fortalecimiento de la vigilancia epidemiológica en el país. Entre ellos, los participantes identificaron como principales barreras la escasez de presupuesto, la insuficiencia de personal calificado, problemas de infraestructura laboral y la desmotivación que genera la precariedad estructural de los equipos. Estas limitaciones no solo afectan la capacidad operativa de los profesionales, sino que comprometen directamente la eficacia de las respuestas frente a emergencias sanitarias.

El informe final advierte que estos desafíos no pueden ser abordados únicamente desde lo técnico, sino que requieren decisiones políticas que prioricen y fortalezcan la vigilancia epidemiológica como un pilar de la salud pública. En ese sentido, se destaca la necesidad de implementar estrategias nacionales integradas que permitan consolidar las capacidades del sistema, promoviendo programas de entrenamiento prácticos como los de epidemiología de campo y aprovechando las herramientas digitales para ofrecer formación continua a quienes se desempeñan en el sector.

En medio de los brotes recientes, que han generado alerta tanto en las autoridades sanitarias como en la población general, este diagnóstico interno confirma lo que muchos profesionales advertían desde hace tiempo: la vigilancia epidemiológica en Argentina enfrenta serias limitaciones estructurales. Aun cuando existe una base de profesionales formados y comprometidos, la falta de recursos, planificación sostenida y reconocimiento institucional impide consolidar un sistema verdaderamente robusto y preparado para actuar frente a las amenazas que, como los actuales brotes, exigen respuestas inmediatas, coordinadas y eficaces.

También te podría gustar...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *