La influenza muestra un repunte estadístico, pero mantiene su tendencia descendente en Argentina
La temporada de enfermedades respiratorias continúa mostrando cambios en Argentina después de un año caracterizado por una circulación temprana e intensa de influenza.
Por Dr. Daniel Cassola
Los últimos datos epidemiológicos registraron un aumento en la positividad entre las consultas ambulatorias, aunque las autoridades sanitarias aclararon que el movimiento responde principalmente a la incorporación de notificaciones atrasadas y no a un nuevo crecimiento de los contagios.
Según el Boletín Epidemiológico Nacional (BEN) correspondiente a la semana epidemiológica 32, la positividad para influenza en pacientes ambulatorios alcanzó el 18,6%, luego de haber descendido hasta el 10% en la semana 31. Sin embargo, la actualización de registros anteriores modificó retrospectivamente el indicador, por lo que el incremento no representa un cambio en la tendencia epidemiológica.
El comportamiento reciente adquiere relevancia después de una temporada particularmente precoz. Las notificaciones de enfermedad tipo influenza (ETI) comenzaron a aumentar desde la semana epidemiológica 9 y permanecieron en niveles elevados hasta aproximadamente la semana 22. Las detecciones del virus, por su parte, alcanzaron su máximo entre las semanas 21 y 22 y posteriormente comenzaron a disminuir.
Hasta la semana 30 se habían notificado 790.523 casos de enfermedad tipo influenza, el registro más alto para ese período desde 2016, aunque la diferencia frente a los años inmediatamente anteriores fue pequeña: apenas un 0,3% superior a 2025 y un 1,4% por encima de 2024.
Influenza A pierde terreno después de una temporada de circulación temprana
El virus que marcó buena parte de la temporada fue influenza A(H3N2). Dentro de este subtipo tuvo una presencia especialmente importante el subclado J.2.4.1, conocido como variante K. La vigilancia genómica identificó seis nuevas muestras de esta variante, mientras que en el acumulado analizado 382 de las 476 muestras tipificadas correspondieron al subclado K.
Su predominio, sin embargo, comenzó a reducirse con el avance del invierno. Influenza A(H3N2) mostró un descenso sostenido desde la semana epidemiológica 23, mientras que influenza B aumentó progresivamente su participación. En la última actualización se identificaron otras diez muestras de influenza B Victoria y el acumulado llegó a 85.
Este cambio en la composición de los virus circulantes no implica necesariamente una nueva ola de gripe. Por el contrario, se produce mientras disminuyen las detecciones recientes de influenza entre los pacientes hospitalizados. En las últimas cuatro semanas se confirmaron 35 casos, frente a los 65 registrados previamente.
La elevada cantidad acumulada de cuadros compatibles con influenza tampoco se tradujo en un incremento proporcional de las formas fatales. Durante 2026 se habían registrado 140 fallecimientos en personas diagnosticadas con influenza, mientras que en el mismo período del año anterior se habían contabilizado 177.
En este contexto, la expresión “súper gripe”, utilizada para describir la circulación de A(H3N2) y particularmente de la variante K, no corresponde a una enfermedad diferente. Los registros permiten hablar de una temporada temprana y de elevada circulación, pero no demuestran que esta variante produzca sistemáticamente cuadros más graves.
El VSR gana protagonismo entre los pacientes internados
Mientras la influenza pierde intensidad, el virus sincicial respiratorio (VSR) continúa ocupando un lugar relevante en las internaciones. En la última semana analizada se notificaron 263 detecciones entre pacientes hospitalizados, una cifra ligeramente inferior a las 284 de la semana precedente.
La mayor positividad se concentra entre los niños menores de dos años. Dentro de este grupo, los bebés de entre seis y once meses presentan los porcentajes más elevados, seguidos por los niños de 12 a 23 meses y los menores de seis meses.
La prevención de los cuadros graves durante los primeros meses de vida incluye actualmente la vacunación contra el VSR durante el embarazo. El esquema incorporado al Calendario Nacional está destinado a embarazadas entre las semanas 32 y 36 de gestación, con el propósito de favorecer la transferencia de anticuerpos al bebé y brindarle protección frente a formas graves de bronquiolitis y neumonía.
El resto de los principales indicadores respiratorios presenta un escenario relativamente estable. Los casos de neumonía mantienen una tendencia descendente y el SARS-CoV-2 continúa en niveles bajos: durante las últimas cuatro semanas se registró solamente una detección en pacientes graves.
