El mes de octubre es clave para sensibilizar a la población sobre el cáncer de mama, una enfermedad que afecta a millones de mujeres en todo el mundo.
Por Dr. Daniel Cassola
Mañana 19 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama, ofreciendo una oportunidad para reflexionar sobre la importancia de la detección temprana y las medidas de prevención.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2022 se diagnosticaron 2.3 millones de casos de cáncer de mama en todo el mundo. En Argentina, solo en 2021, se detectaron 22.000 nuevos casos, lo que representa el 32% de todos los tumores malignos en mujeres. Estas cifras ponen en evidencia la magnitud de este problema de salud y subrayan la importancia de fomentar el acceso a pruebas de detección temprana.
El cáncer de mama suele ser asintomático en sus primeras fases, lo que dificulta su diagnóstico oportuno. Sin embargo, las pruebas de control, como la mamografía anual a partir de los 40 años, son fundamentales para identificar cualquier irregularidad. En algunos casos, estas deben complementarse con ecografías mamarias para obtener una evaluación más detallada.
Los factores de riesgo principales para desarrollar cáncer de mama incluyen el hecho de ser mujer y el envejecimiento. A medida que una mujer envejece, las probabilidades de desarrollar esta enfermedad aumentan significativamente. Además, los antecedentes familiares de cáncer de mama u ovario también pueden elevar el riesgo, al igual que la obesidad, el historial reproductivo, y el consumo de alcohol y tabaco en exceso.
Sin embargo, es crucial tener en cuenta que aproximadamente la mitad de los casos de cáncer de mama ocurren en mujeres que no presentan factores de riesgo identificables más allá de su sexo y edad. Esto refuerza la importancia de realizar controles médicos regulares y no depender solo de los factores de riesgo conocidos para estar alerta.
La detección temprana es vital para mejorar las tasas de supervivencia. El cáncer de mama, en sus fases iniciales, a menudo no muestra síntomas, lo que significa que puede pasar desapercibido hasta que esté en una etapa más avanzada. Por eso, el autoexamen mamario puede convertirse en una herramienta útil para identificar posibles signos de alerta. Aunque no reemplaza los controles médicos, permite a las mujeres familiarizarse con sus mamas y notar cambios que pueden requerir atención.
Entre los signos que podrían señalar la necesidad de consultar a un especialista se encuentran la aparición de un bulto en la mama o debajo del brazo, que se percibe como un nudo y que no está presente en la otra mama. También es importante estar atenta a cualquier secreción del pezón, sobre todo si contiene sangre o se produce en una sola mama, así como a cambios en el pezón, como la inversión o la presencia de llagas. Otros signos a tener en cuenta son el enrojecimiento y el engrosamiento de la piel, así como la retracción de la piel de la mama.
En resumen, el cáncer de mama sigue siendo una enfermedad que afecta a una gran cantidad de mujeres en todo el mundo, y la detección precoz es un factor clave en la mejora del pronóstico. A pesar de la existencia de factores de riesgo, muchos casos se presentan en mujeres sin antecedentes o condiciones predisponentes, lo que subraya la importancia de los controles regulares. Aunque el cáncer de mama puede ser asintomático en sus etapas tempranas, los controles anuales permiten una detección más oportuna, lo que mejora considerablemente las posibilidades de tratamiento exitoso.









