Por Redacción Curar con Opinión
Un equipo de investigadores del Conicet y la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) ha publicado nuevas evidencias que vinculan la infección por SARS-CoV-2 con alteraciones cerebrales estructurales en personas con Covid persistente. Según los hallazgos, recogidos en la revista BMC Neurology, los estudios realizados mediante resonancia magnética en una cohorte de pacientes argentinos revelan atrofia leve y cambios en áreas vinculadas con funciones ejecutivas y atencionales. Estos efectos fueron más pronunciados en quienes no estaban vacunados al momento de enfermarse.
El trabajo, que se inició en 2023, incluyó a 137 voluntarios del partido de San Martín. De ese grupo, 109 padecían síntomas persistentes —fatiga, “niebla mental”, problemas de memoria— por más de tres meses. El análisis estructural se centró en medir el volumen de materia gris y blanca, así como el grosor cortical, parámetros que permiten detectar lesiones tempranas asociadas a enfermedades neurodegenerativas. El estudio detectó señales sutiles pero consistentes de atrofia en regiones como el cerebelo, el giro lingual, el precúneo y las circunvoluciones postcentrales. Aunque estas alteraciones no significan que se trate de un proceso neurodegenerativo, sí indican que la infección puede dejar una huella cronológica en la arquitectura cerebral.
En el plano cognitivo, la evaluación mediante pruebas como el Trail Making Test evidenció una ligera disminución en la velocidad de ejecución, sin embargo, no se observaron deterioros significativos en otros dominios, lo que sugiere que la alteración estructural aún no se traduce en un déficit clínico grave. El estudio también subraya la importancia de las vacunas, pues las personas no vacunadas al momento de la infección mostraron mayor incidencia de alteraciones cerebrales, lo que refuerza su valor protector.
Aunque los cambios fueron leves, los investigadores advierten que es necesario realizar seguimiento a largo plazo. La segunda etapa de la investigación, financiada por la Organización Internacional de Investigaciones del Cerebro (IBRO), explorará la posibilidad de usar biomarcadores salivales para diagnóstico temprano de estos efectos indirectos del Covid prolongado.
Este estudio argentino se suma a la creciente evidencia internacional que documenta secuelas neurológicas tras la infección por SARS-CoV-2, incluso luego de cuadros leves. En el Reino Unido, por ejemplo, escáneres cerebrales comparativos antes y después del Covid en la base de datos UK Biobank revelaron pérdidas de volumen cerebral entre 0,2 % y 2 % en zonas relacionadas con el olfato y funciones cognitivas, comparables al envejecimiento natural acelerado.









