La OMS ratifica que no existe vínculo entre las vacunas y el autismo tras analizar nueva evidencia científica
Por Redacción Curar con Opinión
La Organización Mundial de la Salud reafirmó que no hay relación causal entre las vacunas y los trastornos del espectro autista, luego de evaluar nuevas revisiones sistemáticas presentadas ante su Comité Asesor Mundial sobre Seguridad de las Vacunas. Durante la reunión realizada el 27 de noviembre, el organismo analizó estudios publicados entre 2010 y agosto de 2025 y priorizó investigaciones de alta calidad metodológica. El resultado fue contundente: las conclusiones científicas siguen demostrando que las vacunas administradas en la infancia y el embarazo no están asociadas al desarrollo de TEA.
La primera de las revisiones actualizó un análisis previo de 2012 e incorporó 31 estudios primarios —16 centrados en vacunas con timerosal y 15 en inmunizaciones generales— además de cinco metaanálisis. La evidencia evaluada incluyó trabajos sobre vacunas con adyuvantes de aluminio y un amplio estudio de cohorte realizado en Dinamarca con datos de niños nacidos entre 1997 y 2018. Según el informe, ninguno de estos análisis mostró una asociación entre las vacunas y el autismo, lo que refuerza el perfil de seguridad de los programas de inmunización.
La ratificación de la OMS llega en medio de una controversia en Estados Unidos, donde declaraciones recientes del secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., generaron preocupación en la comunidad científica. El funcionario habría solicitado cambios en el sitio web de los CDC para suavizar la afirmación histórica que negaba un vínculo entre vacunas y autismo, lo que fue interpretado como una señal de duda y calificado como engañoso por especialistas. Aunque Kennedy reconoció la existencia de múltiples estudios que descartan esta relación, insistió en que aún existen áreas poco exploradas.
Investigadores y organizaciones de referencia respondieron rápidamente. La Autism Science Foundation sostuvo que ningún factor ambiental ha sido estudiado con tanta profundidad como las vacunas y que toda la evidencia disponible coincide en descartar una relación con el autismo. En este escenario, la OMS instó a los países a mantener sus políticas de vacunación basadas en datos científicos robustos y recordó que la inmunización continúa siendo una herramienta esencial para proteger la salud infantil en todo el mundo.
