Argentina en “situación de vulnerabilidad epidemiológica grave” por escasez de vacunas

Por Dr. Daniel Cassola

Los jefes de los programas provincias de inmunizaciones de todas las provincias argentinas, con la excepción de Buenos Aires, advirtieron por carta a sus respectivos ministros de Salud sobre la “situación de vulnerabilidad epidemiológica grave”, que se da a raíz de un desabastecimiento de vacunas que se arrastra del año pasado.

Según informó el Ministerio de Salud de la Nación a distintos medios de prensa hubo un faltante durante el año pasado pero ahora se está “haciendo todo lo posible para poder compensarlo”.

En los comunicados firmados por los responsables del área de inmunizaciones se recalca que durante 2017 no estuvieron disponibles las dosis necesarias para cumplir con la vacunación contra la meningitis. Esta vacuna se debe aplicar a los bebés de 3 y 5 meses y a los niños de 11 años. En algunos casos este último grupo no recibió la vacuna.

Al parecer la gestión de las dosis y las vacunas es, al menos, desordenadas. Según denunció la Fundación Soberanía Sanitaria, el país tiene almacenadas dos millones de dosis de la vacuna antigripal de la campaña pasada que ya no sirven y deberán ser destruidas a un alto costo mientras, por ejemplo, se producen faltantes en otras áreas.

Por ejemplo, Córdoba necesita de 42 mil dosis por trimestre y, en 2017, solo se le proveyeron 17 mil. «En Mendoza hemos tenido discontinuidad en la entrega de vacunas en 2017, así como en años anteriores. Con la meningocócica veíamos discontinuidad para hacer frente no a la dosis de los más pequeños, pero sí para los de los once años. Luego del comunicado nos llegó la partida de este año», remarcó Iris Aguilar, jefa del PAI (Programa Ampliado de Inmunizaciones) mendocino al diario Tiempo Argentino.

Por otra parte, la no adhesión de la provincia de Buenos Aires al comunicado es intuida más como una decisión política que sanitaria, ya que Luis Crovetto, funcionario del área de Salud de La Matanza, comentó: «A lo largo de 2017 tuvimos discontinuidades, atrasos en las entregas que generan baches y pérdida de oportunidades de vacunación, con el rotavirus y el neumococo. También nos generó problemas con la población diabética, por las tiras reactivas y las insulinas análogas, que no llegan. Debían mandar 300 por mes y envían entre 5 y 20. El resto tenés que salir a cubrirlo con recursos propios».

Según el documento de los jefes de inmunología, otras vacunas que tuvieron retraso en sus entregas son la triple viral (sarampión, rubéola y paperas), la triple bacteriana (diftería, tétanos y tos convulsa), contra la hepatitis B, la antirrábica y la Sabin bivalente, contra la polio.

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