Por Redacción Curar con Opinión
El 18 de junio de 2025, el Hospital Italiano de Buenos Aires fue escenario de un hito médico sin precedentes en Argentina y América Latina: se llevó a cabo el primer trasplante cardíaco pediátrico utilizando la técnica de donación en asistolia controlada. Felipe Palagani, un bebé de un año oriundo de Neuquén, recibió el corazón de Luca Zarragud, un niño de dos años que compartía habitación con él en el hospital.
Felipe padecía una miocardiopatía dilatada severa y dependía de un corazón artificial para sobrevivir. Luca, por su parte, había sido sometido a un trasplante de hígado, pero complicaciones posteriores deterioraron su estado de salud. Ante el pronóstico irreversible, sus padres tomaron la decisión de donar sus órganos, permitiendo que el corazón de Luca salvara la vida de Felipe.
La donación en asistolia controlada implica la extracción de órganos tras el cese irreversible de la actividad cardíaca, a diferencia de la donación tradicional que se realiza después de la muerte encefálica. Esta técnica, ya utilizada en países como España y Australia, fue implementada por primera vez en Argentina bajo la supervisión del INCUCAI y conforme a la Ley 27.447 de Trasplante de Órganos, Tejidos y Células.
El equipo médico, liderado por el doctor Jorge Barretta, jefe de Cirugía Cardiovascular Pediátrica del Hospital Italiano, destacó la complejidad y coordinación requeridas para este procedimiento. «Es un trabajo descomunal de coordinación. Hay que estar atentos al momento del fallecimiento, conectar al paciente a máquinas de soporte para recuperar el órgano y evaluar su viabilidad», explicó Barretta.









