Di Césare procesado, otro hito en la larga historia de corrupción del PAMI

Por Dr. Daniel Cassola

La Cámara Federal porteña confirmó ayer el procesamiento del ex interventor del PAMI, Luciano Di Césare, por el delito de “administración fraudulenta en perjuicio de la administración pública” a raíz del cobro de vacaciones no gozadas por un total de 1,3 millones de pesos.

La resolución fue adoptada por la Sala I de la Cámara Federal, lo que confirma el fallo que en junio del año pasado había dictado el juez federal Ariel Lijo, quien entendió que Di Césare había defraudado al Estado Nacional al liquidarse las vacaciones del año 2004 al 2012, ya que “no tenía derecho a su percepción”.

En su fallo, la Cámara cuestionó la rapidez con que se realizó el depósito: “El pago se efectuó en el transcurso de 24 horas y por medio de una transferencia bancaria, medio no habitual para estas operaciones, pues la práctica que se estila en este tipo de casos es el pago mediante cheque, lo cual demora aproximadamente una semana”.

En concreto, Di Césare se auto transfirió 1,3 millones de pesos desde las arcas de la obra social, en el último día de su gestión, allá por diciembre de 2015. El ardid que encontró fue que no había liquidado sus vacaciones durante años.

No es la única causa que pende sobre el ex funcionario que en su momento remplazó a Graciela Ocaña al frente de la obra social más grande de Latinoamérica. El año pasado la misma Cámara Federal había confirmado su procesamiento en otra investigación por “fraude al Estado”.

Allí no se investiga una “travesura” como lo de las vacaciones sino cuestiones de gestión. Se lo acusa a Di Césare de comprar Letras del Tesoro mientras sus afiliados no contaban con las prestaciones mínimas que el PAMI debía brindar. La causa había sido iniciada en su momento por el juez Claudio Bonadío y la Cámara consideró que hay pruebas necesarias para que el ex interventor “desatendió sus obligaciones en cuestiones básicas vinculadas a la atención de los afiliados del PAMI”.

Entre otras falencias, se enumeran la falta de pago a proveedores de servicios esenciales, déficit en la atención de las guardias, una gran cantidad de ambulancias fuera de servicio y constantes atrasos en los pagos a las farmacias.

Mientras tanto, entre 2008 y 2012, el PAMI colocó más de 2800 millones de pesos en Letras del Tesoro Nacional. La ley sólo permite este tipo de maniobras cuando “hay excedentes”.

Pasando en limpio, el PAMI utilizó sus fondos para financiar al Estado Nacional y no para la atención de sus afiliados.

Se trata de un mojón más en una ya larga historia que comenzó en 1971 cuando se fundó al PAMI. Desde Alderete a Di Césare, siempre la palabra corrupción estuvo asociada a la obra social.

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