El maltrato a la tercera edad parte de valoraciones equivocadas

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El maltrato al adulto mayor se expresa tanto económica como políticamente y constituye un problema social grave.

Por Dr. Daniel Cassola

Más de una vez en nuestro espacio sobre la tercera edad que llevamos adelante los lunes hemos abordado el problema de los adultos mayores desde distintos puntos de vista.

Hay, como todos saben, un aspecto económico del problema, porque millones de jubilados están bajo la línea de pobreza. Esto se combina con un problema político porque no hay políticas de Estado, ni propuestas concretas en la oposición, para revertir esta tendencia.

A su vez, hay un extendido problema social, que ve a los adultos mayores como material descartable, como gente que ya no tiene nada más que dar en la vida. Apenas si se los puede asistir.

Para que todo este sistema social y político funcione de la manera en que lo hace en la actualidad hay un punto de partida que está errado. Ese lugar de inicio tiene que ver con los valores.

Primero está muy presente en la sociedad la asociación entre ancianidad y senilidad. Tanto en lo que se llama sentido común, como en distintas expresiones culturales y políticas hay una idea que prima. Cuando uno es viejo se vuelve senil.

Esto es completamente falso. Está demostrado científicamente que una persona de edad avanzada que no tiene una enfermedad clínica grave puede ser perfectamente autónoma. Obviamente el paso del tiempo lleva a modificar algunos hábitos de vida. Seguramente habrá que cuidarse un poco más y atender tanto las comidas como las horas de descanso. Un adulto no tiene que vivir como un adolescente para demostrar que aún está en buena forma.

Otro componente que marca la desvaloración del adulto mayor es la precaria atención de salud a la que la gran mayoría de este sector de la población está condenado.

Para revertir esta situación, para dar vuelta el problema hay muchas cosas que se pueden hacer. Hablar y discutir sobre estas cuestiones ya es un primer paso.

Luego hay diferentes formas de atender los problemas que solucionamos. Por ejemplo, una manera de mejorar la situación sanitaria de este grupo cada vez más numeroso de la población es la construcción y puesta en funcionamiento de un hospital geriátrico en la Ciudad de Buenos Aires.

Si se reorientan recursos que están desperdiciados esto se puede llevar adelante. Y consistiría un gran aporte para la salud de los adultos mayores.

Esta es una propuesta. Puede haber muchas otras. Creemos que son necesarias para empezar a dar vuelta un sistema de valores que hoy permite el maltrato constante del adulto mayor.

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