Por Dr. Daniel Cassola
A menudo decimos que una de las formas de mantenerse saludable es contar con la información necesaria sobre nuestra salud. Claro está que no podemos todos los días estar buscando datos sobre las distintas patologías y los hábitos saludables.
Hay cuestiones puntuales, informaciones necesarias que deberían llegar a la población a través de canales oficiales, supervisados por expertos. Un ejemplo positivo de lo que describimos es la campaña que anualmente se reitera sobre el dengue.
Desde la epidemia en 2009, se publicita sobre la importancia del descacharrado, los síntomas de la enfermedad y por qué es importante consultar al médico en determinadas circunstancias. Esto está bien, suma, porque año a año más gente se entera de la problemática y toma conciencia.
Pero hay otros temas en los que falta mucho por hacer. Uno de ellos queda expuesto en un artículo que publica la revista Panamericana de Salud Pública de la Organización Panamericana de Salud.
Tres investigadoras, Mariana López, Vanessa Arán y Mariana Cremonte, realizaron un estudio de campo en Santa Fe sobre el consumo de alcohol en mujeres durante la gestación.
Los resultados son preocupantes. Según este relevamiento el 75 por ciento de las mujeres había consumido un trago de alcohol durante el embarazo. Además el 15 por ciento reconoció haber tenido un evento de consumo excesivo.
Cuando una mujer embarazada bebe alcohol, éste viaja por vía sanguínea y llega a la sangre, los tejidos y los órganos del bebé. El alcohol se descompone mucho más lentamente en el cuerpo del bebé que en un adulto, lo que puede perjudicar al bebé. Incluso puede llevar a que se produzca un daño de por vida.
En los casos más extremos se puede producir un aborto espontáneo como consecuencia del consumo del alcohol, o provocar la parálisis cerebral del bebé en gestación.
Pero también, en casos de consumo que sería moderado para una mujer no embarazada, el niño puede sufrir problemas de comportamiento o atención, anomalías cardíacas y problemas en distintas áreas vinculadas a la actividad cerebral como el habla, el movimiento y la capacidad de comprensión.
¿Tomarían alcohol las mujeres embarazadas si tuvieran plena conciencia de esta información? Si bien no lo tenemos comprobado probablemente el consumo sería mucho menor. Por eso decimos que, a veces, la información sobre salud, puede salvar y mejorar nuestras vidas.










