No siempre la salud acompaña a la prolongación de la vida

Siete de cada diez adultos mayores perciben que su estado de salud es deficiente, al contrario de lo que muestra la imagen.
Por Dr. Daniel Cassola
Según un relevamiento reciente del Observatorio de la Deuda Social de la UCA cuatro de cada diez adultos mayores viven en un estado de salud que dista de ser óptimo. De hecho esto se debe a que hay un incremento de las enfermedades crónicas como el cáncer, las cardiopatías y la diabetes.
En los últimos años, el 5,5 por ciento de los adultos mayores empeoró su estado general de salud. Estos números nos sirven para plantear otro aspecto del fenómeno de la tercera edad.
Vivimos cada vez más, pero nuestra salud está más deteriorada. Según sostiene la UCA las causas son múltiples. Hay factores medioambientales que llevan a la enfermedad pero también falta prevención y atención de calidad.
Otra variable que midió la UCA es la percepción sobre la propia salud en distintas etapas de la vida. El estudio arrojó que las mujeres tienen una peor percepción de su salud que los hombres y que, como es de esperar, la percepción sobre la propia salud es más negativa con el paso de los años.
Una de cada diez personas menores de 35 años perciben que su estado de salud no es bueno, número que aumenta a cuatro en la franja que va de los 35 a los 59 años. Finalmente siete de cada diez en el sector de mayores de 59 años considera que su salud es regular o mala. Se trata de una cifra muy elevada.
En cuanto a lo emocional se detectó que la falta de trabajo o la inestabilidad en el mismo es fuente de estrés y angustia. A mayor precariedad laboral, es mucho más alto el malestar psicológico. En la clase media profesional no llega a uno de cada diez, en comparación al 35% de los encuestados de clase trabajadora marginal. El contexto laboral, el hecho de no tener un trabajo estable y con una calidad de empleo óptima, lleva a tener mayor sintomatología ansiosa y depresiva.
Pero el hincapié del estudio de la UCA está puesta en la prevención, o mejor dicho en la falta de prevención. Según el decano de la Facultad de Ciencias Médicas, Miguel Ángel Schiavone “faltan incentivos en la sociedad para desarrollar conductas preventivas”.
Se pueden ver casos concretos en el tabaquismo y el ejercicio físico. La tasa de fumadores en los adultos mayores argentinos descendió del 30 al 25 por ciento en los últimos años. Si bien el descenso es bueno, ha sido menor que en otros países.
En cuanto a la falta de actividad física es la gran falla o déficit del momento. Siete de cada diez personas no realizan ejercicio regularmente. Según la UCA se han intentado implementar políticas públicas al respecto pero estas han tenido un impacto escaso.
La conclusión que podemos sacar es que en salud aún queda mucho por mejorar, tanto en la tercera edad como en la población en general.
