Los piojos no se toman vacaciones

Después de algunos años de ausencia, los piojos regresaron con fuerza a fines de los 60. Inútiles fueron las recetas de la abuela y los nuevos piojicidas. Volvieron y se expandieron a lo largo y ancho del continente. Van y vienen, pero estos molestos inquilinos siempre están. Perviven. En pocos días, un par de piojos se reproducen a gran escala sin respetar condición social ni económica, sexo ni edad, aunque estos okupas prefieren asentarse en las cabezas de los niños. `La pediculosis es una de las tantas enfermedades -como bien lo afirmó en el gran sanitarista argentino Ramón Carrillo- que persiste porque su erradicación se vuelve difícil en un medio ambiente contaminado y con insuficientes medidas de higiene en la comunidad, en el hogar y en lo personal`, disparó la pediatra Stella Maris Sánchez, una médica que a diario ve casos de pediculosis.
Tanto en período escolar como en vacaciones, los piojos no dan respiro a las madres. Proliferan en las aulas y cuando llega el verano se mudan a las piscinas de las colonias, escuelas y talleres de verano. Para colmo pueden engañar y pasar inadvertidos a la simple vista del ojo humano porque tienen la gran capacidad de mutar de color: son oscuros cuando invaden cabellos castaños o azabache y se vuelven claros cuando se afincan en cabelleras claras.
Hasta ahora no se halló el modo de desterrarlos de la comunidad. Los piojos, sus huevos (liendres) y sus hijos jóvenes (linfas) viven con la especie humana desde hace miles de años. Estos indeseados inquilinos pueden esconderse en la vestimenta, los colchones, la ropa de cama y otras pertenencias hasta que logran prenderse en el pelo de un desprevenido arrendatario.
Cuando algún chico de la familia tiene piojos y no se los combate a tiempo, todos en la casa terminan infestados. Lo mismo ocurre en las aulas o piscinas públicas. Esto se debe a que la pediculosis se contagia en forma directa de persona a persona cuando están próximas (el piojo pasa de una cabeza a otra), pero también a través de las sábanas, toallas, peines, gorros y otros elementos de uso familiar o compartido en la escuela. Cuando un piojo cae en una cabeza, pica y comienza a reproducirse. Por eso, apenas las mamás observen que alguno de sus hijos se rasca mucho la cabeza, debe revisarlo. Y si detecta la presencia de piojos tiene que consultar de inmediato al médico pediatra o dermatólogo. No deben aplicar ninguna receta casera ni automedicarlos con nada`, aconsejó el doctor Oscar Hilal, director del Hospital de Niños.
Tanto Hilal como Sánchez insistieron en que los responsables de piletas públicas tienen que exigir la revisación médica y el uso de gorros a todos los usuarios. `Una cabeza con piojos es suficiente para que desparrame los parásitos en el agua y se contagien otras cabezas que no están infestadas`, subrayó Hilal.
Los maestros y el personal de salud -desde el médico hasta el agente sanitario- tienen que ser exigentes y rigurosos a la hora de revisar las cabezas y los pies en las colonias y talleres de verano, ya que los piojos al igual que los hongos se transmiten con facilidad. Lavarse bien las manos con agua y jabón y mantener las uñas cortas y limpias frenan el contagio de ambas enfermedades`, enfatizó la doctora Sánchez.
Los pediatras reiteraron que la prevención no se hace con lociones o champúes piojicidas. Estos productos se aplican cuando la cabeza ya está infestada y de acuerdo a la indicación del médico. Lo que sí hay que hacer es revisarle diariamente a los niños la cabeza con peine piojero y mantenerles limpias, al igual que toda la vestimenta, la ropa de cama y las toallas,
Presentales batalla todos los días porque no son fáciles de vencer
– Revisá día por medio la cabeza de tus hijos usando la luz solar. Observá mechón por mechón con el peine bien fino para sacar piojos
– Tratá de que los chicos no tengan el pelo muy largo
– Una vez por semana usá el champú especial para la pediculosis que te indicó el pediatra
– Recomendale a los chicos que no compartan peines, toalla, gorras, camperas y otras prendas de contagio
– Si tu hijo se contagió piojos, evitá en lo posible que esté en contacto con hermanos o compañeros de colegio
– Lavá con más frecuencia de lo habitual la ropa de cama, toallas, vestimenta y accesorios que estén en contacto con el niño infestado
– Hacé hervir al menos 5 minutos peines, hebillas, gorros y coleros para eliminar los piojos y las liendres
Durante las clases, los parásitos pasean por las aulas prendidos en las cabelleras de los niños, lugar preferido para vivir y reproducirse a sus anchas. En verano, estos inquilinos aprovechan las descuidadas cabezas para hacer su entrada triunfal a piscinas y campamentos. Y como resisten el frío, el calor, el viento y el agua, nadarán hasta hallar nuevas moradas. No desaparecen nunca.
LA GACETA ON LINE (TUCUMÁN) – ARGENTINA

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