El Servicio Nacional de Salud británico impondrá a partir de abril estrictas reglas para obligar a todos los médicos extranjeros a hablar un perfecto inglés. La medida fue tomada luego que el alemán Daniel Ubanile, en su primera consulta en el país, diera a un paciente una sobredosis letal de un medicamento al entender equivocadamente lo que el enfermo le decía.
Previamente, el mismo Ubanile fue rechazado en un hospital por su mal manejo del idioma, pero más tarde fue empleado por una clínica de Cambridgeshire, donde ocurrió el hecho irreparable. Curiosamente, el gobierno impondrá ahora las estrictas normas para reegular y exigir niveles elevados de inglés a todos los médicos, rigidez que no aplicaba a los provenientes de la Unión Europea. Niall Dickson, del Consejo General Médico, aseguró: «En la actualidad contamos con esa herramienta sólo para médicos que no vienen de la Unión Europea .» También se creará una lista con los médicos rechazados para practicar su profesión como consecuencia de falta de conocimiento de inglés, y evitar de esa forma que sean empleados en otros centros del país. Según el Ministerio de Salud británico, al menos unos 88 mil médicos extranjeros están registrados para poder ejercer su profesión, incluidos 22.758 provenientes de Europa.
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