Cada vez más adultos jóvenes padecen insomnio

Luego de un día plagado de actividades, nada más necesario que el sueño reparador; sin embargo, es una experiencia muy frustrante cuando el sueño no llega a la hora que debería. Ni hablar cuando esto ocurre noche tras noche. El padecimiento es tan antiguo como el hombre, pero llama la atención el aumento permanente de casos, una tendencia que según los especialistas viene acentuándose en la última década. La particularidad es que los adultos jóvenes concentran la mayoría de los casos, afectándose su calidad de vida por este problema de raíz psicológica.

`Se estima que 20% de la población sufre insomnio alguna vez`, sostiene el especialista en medicina del sueño Facundo Nogueira, coordinador del flamante instituto sobre el tema del hospital de Clínicas de Buenos Aires.

Se habla de insomnio cuando la falta de sueño afecta la vida diaria. Se considera que un descanso de entre 5 y 10 horas es normal y dependerá de las necesidades de cada persona. `Alguien puede dormir 5 horas por noche y sentirse bien, pero si se está acostumbrado a dormir 8 y duerme 5 se verá afectada su calidad de vida`, dijo el neumonólogo Javier Abdala.

Enfrentar el día luego de una mala noche es un verdadero desafío, ya que estará condimentado con somnolencia, irritabilidad y dificultades para concentrase. Es que a las consecuencias hay que sumar también un menor rendimiento intelectual, que repercutirá en el ámbito laboral o educativo, y una disminución de la libido.

`Tengo insomnio todo el tiempo de manera intermitente, generalmente cuando tengo la cabeza a mil, con cosas por resolver, no lo atribuyo a nada que no sea mental`, cuenta Mariana (35). Como consecuencia se levanta para enfrentar el día sin dormir: `Soy un zombi. Estoy muy lenta, demoro el doble en resolver las cosas y termino el día más cansada por el mayor esfuerzo`.

Puede ocurrir que no se logre conciliar el sueño de entrada o que luego de haberlo logrado se despierten, generalmente luego de tres o cuatro horas. Otra posibilidad es que ocurra una noche cada tanto, lo que se llama episódico, o que la dificultad aparezca de manera cotidiana. Al respecto lo habitual es que comience siendo ocasional para luego ser continuo.

Perfil de los afectados

La doctora en Neurofisiología de OSEP, Elia Martino, señaló que este tipo de insomnio `se ve más frecuentemente en la franja que va de los 40 a los 55 años, mientras que las mujeres son las que más consultan; lo cual no quiere decir que sean las que más lo padecen`. Además mencionó que también lo sufren mucho los jóvenes que van a la universidad.

Hay ciertas personalidades con mayor predisposición a padecerla. Principalmente personas exitistas o muy exigentes consigo mismas, por otro quienes tienen tendencia a la depresión. También pueden ser víctimas quienes tienen problemas familiares o laborales, especialmente divorcios. Pero si hay algo que se destaca como determinante es la falta de actividad física, por lo cual se recomienda el ejercicio para paliarlo.

`Algo que habitualmente ocurre es que se acuesten pensando en los problemas que tienen que resolver al día siguiente`, ejemplificó Abdala.

Miguel (43) ya lo acepta como parte de su rutina: `Cada tanto me desvelo y no me puedo dormir. Unas dos o tres horas después de acostarme me despierto, muchas veces pensando en todo lo que tengo que hacer al otro día (…); cuando voy a tener una noche difícil el cuerpo me da señales, puede ser que si comí tarde tenga acidez o si me pongo a leer no me dé sueño como siempre, sino que tengo que tomar la decisión de apagar la luz`.

Causas

El origen de la problemática puede ser de diversa índole; sin embargo, el aumento registrado los últimos años obedece en mayor medida a cuestiones psicológicas. Se considera que la depresión es la primera responsable, seguida del estrés, las preocupaciones laborales y la rutina sobrecargada de actividades.

Pese a esto hay ciertas enfermedades, emociones intensas, medicación, traumatismos o problemas tensionales que pueden generar un cuadro de insomnio. Los asociados a dificultades respiratorias, como apneas del sueño son un número importante de estos, especialmente entre los hombres.

Nogueira explicó que `en las sociedades modernas hay algunos elementos clave (que determinan una predisposición) y en tanto no se modifiquen los afectados seguirán en aumento`.

El médico señaló tres principales causas. El exceso de tensión, estrés y sobrecarga nerviosa, que hacen que al momento de dormir las preocupaciones jueguen una mala pasada. Por otra parte, abundan los `bombardeos visuales`, como la televisión, la computadora o los juegos, que funcionan como distracciones para mantenerse despierto. `Parece que irse a dormir es una pérdida de tiempo`, dice Nogueira. Se calcula que en los últimos 20 años se han perdido de una a dos horas de sueño.

Finalmente, los elementos dietéticos también hacen lo suyo: `desayunamos, almorzamos y merendamos poco, pero cenamos opíparamente, entonces nos vamos a dormir pesados, con la digestión enlentecida y quizá hasta con reflujo gastroesofágico`.

Está vinculado a problemas psicológicos, como el estrés y las preocupaciones de la sociedad de consumo. Lo padece el 20% de la población general.

Los Andes online (Mendoza)

.

También te puede interesar...