Fuente: Clarín
La proliferación de cortes de energía eléctrica de estos días puso sobre el tapete un problema que también debería interesar a todo viajero: la adecuada conservación de los alimentos, en particular en días de altas temperaturas, y el acceso al agua segura en los destinos de vacaciones.
Es que si la información difundida por el Ministerio de Salud de la Nación (www.msal.gov.ar) indica que ante un corte los alimentos de la heladera sólo se conservarán durante un máximo de cuatro horas, es lógico pensar que trasladar comida en el auto -sin conservadoras adecuadas- a lo largo de, por ejemplo, 400 kilómetros, en un día de calor agobiante, no sea una buena decisión. Lo mismo en la playa: si la costumbre es llegar a primera hora y regresar a casa con la puesta del sol llevando de todo para pasar el día, habrá que pensar alguna estrategia para que la comida se conserve en frío y evitar, así, las tan comunes intoxicaciones alimentarias o gastroenteritis, causadas por la pérdida de la cadena de frío. Desde el Ministerio de Salud aclaran que los síntomas de las enfermedades derivadas de la comida en mal estado «se asocian a la presencia de vómitos, náuseas, diarrea, fiebre y dolor de cabeza».
Dado que la importancia de refrigerar la comida se suele minimizar con el argumento de que «sólo será por unas pocas horas», hay que aclarar que «frío» (para las empanadas o para un sándwich, tenga o no mayonesa) no incluye al aire acondicionado del ómnibus, del auto o del hotel. Tampoco tiene validez la sensación de que el almuerzo está a salvo por haberse mantenido el tupper a la sombra, o que no se corre ningún riesgo, dado que los alimentos están cocidos. La comida mal refrigerada es un banquete para bacterias y microbios, que proliferan sin parar, y -nota mental para el verano- no debería consumirse cuando haya estado expuesta a temperatura ambiente más de una hora.
En cuanto al agua, no tiene mucho sentido preguntarle a un lugareño si «se puede tomar», ni tampoco beber agua mineral y un minuto más tarde lavar frutas y verduras con agua corriente. Es que las características del agua varían de lugar en lugar, y cada organismo está adaptado al tipo que predomina en su ciudad de origen. Si bien se la puede purificar en casa (con pastillas purificadoras, hirviéndola 3 minutos o colocando dos gotas de lavandina por litro de agua más media hora de reposo antes de su consumo), lo más seguro, dicen los expertos, es consumir agua envasada.
PRECAUCION. En verano conviene evitar el consumo de alimentos que hayan estado a temperatura ambiente más de una hora.









