El sobrepeso en los chicos, un factor de riesgo para el futuro

Fuente: Clarín

Puede aumentar las probabilidades de padecer enfermedades del corazón en la adultez.

La obesidad también es un problema en aumento en los chicos y los adolescentes. La Argentina presenta el mayor porcentaje de obesidad infantil en niños y niñas menores de cinco años en la región de América Latina con un 7,3% de prevalencia, según la última actualización de la base de datos global sobre crecimiento infantil de la Organización Mundial de la Salud. Además, 1 de cada 3 adolescentes tiene problemas de peso, según la encuesta de salud escolar realizada en el 2012 por el Ministerio de Salud de la Nación a 21.000 chicos de entre 13 y 15 años.

Esa suba del sobrepeso y la obesidad infantil preocupa tanto a las autoridades sanitarias como a las organizaciones médicas porque compromete el futuro.

Un niño que es obeso a los 4 años tiene un 20% de probabilidad de ser obeso en la adultez, mientras que esa probabilidad se eleva al 80% en el caso de los adolescentes obesos, según informó la Fundación Interamericana del Corazón (FIC).

Hay evidencias científicas de que la obesidad en la infancia puede aumentar el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, como el colesterol elevado y la hipertensión y el riesgo de padecer problemas del aparato locomotor, apneas de sueño y problemas sociales y psicológicos, como estigmatización y baja autoestima. También se sabe que los niños y los adolescentes con obesidad tienen una mayor probabilidad de padecer infartos, ataques cerebrovasculares, diabetes tipo 2 y ciertos tipos de cáncer en la edad adulta (principalmente de endometrio, mama y colon).

Según los expertos, el aumento de la obesidad infantil se debe a una multiplicidad de factores.

Los chicos aumentaron el consumo de alimentos industrializados ricos en grasa, azúcares y sal, pero pobres en fibra y otros nutrientes. “Esos alimentos, ampliamente promocionados por la industria alimenticia, tienen como característica su gran poder de saciedad, sabor agradable y bajo costo, por lo que son accesibles para gran parte de la población”, resalta un material de concientización de la Fundación Interamericana del corazón.

Otros factores han sido los precios altos de las frutas, los vegetales frescos y otros alimentos de alta calidad nutricional, que los vuelven inaccesibles para los grupos de menores ingresos. También se redujo la práctica de la actividad física porque más chicos fueron adoptando un estilo de vida cada vez más sedentarios, y hubo un mayor desarrollo de los medios de transporte, entre otras causas.

Para controlar la obesidad infantil, se aconseja que los chicos y los adolescentes aumenten el consumo de frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y frutos secos. Que reduzcan el consumo de grasas saturadas y el azúcar. Que realicen periódicamente actividad física de intensidad moderada o vigorosa, de acuerdo a la edad y a la etapa de desarrollo.

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