Lo advirtieron investigadores de Estados Unidos. Recomiendan usar goteros o jeringas.
«Una cucharada de azúcar ayuda a que la medicina baje / La medicina baje, la medicina baje / Sólo una cucharada de azúcar ayuda que la medicina baje / De la manera más deliciosa», cantaba siempre alegre Julie Andrews en la película Mary Poppins (1964). Pero aunque la producción de Walt Disney era una delicia, sus consejos médicos no parecen ser los más acertados. Un nuevo estudio de investigadores estadounidenses afirma que esa clase de medida poco precisa puede llevar a errores potencialmente peligrosos.
Los resultados de la investigación se publicaron ayer en el portal de la revista especializada Pediatrics. Y subrayan las recomendaciones de usar goteros y jeringas que miden las dosis en mililitros -y no cucharadas- para los medicamentos líquidos.
El estudio abarcó a casi 300 pacientes, en su mayoría hispanos, con hijos de menos de 9 años. Los chicos fueron tratados por varias enfermedades en dos salas de emergencias de Nueva York y enviados a casa con recetas para medicinas líquidas, en su mayoría antibióticos.
Los padres fueron contactados después, y los investigadores les preguntaron, por teléfono, si habían medido las dosis prescritas. Los padres también llevaron a los investigadores sus herramientas de medición para demostrar las dosis que habían administrado a los niños.
La investigación concluyó que los padres que usaron cucharas «tenían 50 por ciento más probabilidades de dar a los chicos una dosis incorrecta que los que midieron el medicamento en mililitros», según explicó Alan Mendelsohn, autor del estudio y profesor adjunto de la Universidad de Nueva York.
Las dosis incorrectas incluyeron cantidades por exceso y por defecto, lo que puede ser peligroso. Una dosis menor de la indicada puede llevar a infecciones resistentes a los antibióticos, mientras que la sobredosis puede provocar efectos secundarios que pueden poner en peligro la vida del paciente.
Casi una tercera parte de los padres dieron a sus hijos la dosis equivocada y uno de cada seis usó una cuchara en vez de un gotero o una jeringa. Menos de la mitad de las recetas indicaban dosis en mililitros. Pero en los casos que así fue, la etiqueta con frecuencia indicaba la dosis en cucharaditas. Y los padres suelen asumir que eso significa cualquier cuchara. «Es necesario llegar a farmacéuticos y otros profesionales para promover el uso uniforme de dosis en mililitros en recetas y etiquetas», dijeron los investigadores.
Fuente: Sin Mordaza









