Chagas en Argentina: una enfermedad persistente, avances científicos y el desafío pendiente de una vacuna

Cada 14 de abril se conmemora el Día Mundial del Chagas, una fecha que busca visibilizar una enfermedad histórica que, lejos de haber sido erradicada, continúa representando un desafío sanitario.

Por Dr. Daniel Cassola

En Argentina, se estima que 1,3 millones de personas viven con esta patología, mientras que a nivel global afecta a más de 13 millones, con presencia incluso en regiones fuera de América Latina.

El Chagas es causado por el parásito Trypanosoma cruzi, transmitido principalmente por la vinchuca, aunque en la actualidad las formas de contagio han cambiado. Si bien tradicionalmente se asociaba a zonas rurales del norte argentino, hoy la enfermedad tiene una fuerte presencia en áreas urbanas: cerca de la mitad de los casos se concentran en la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense.

La transmisión vertical —de madre a hijo durante el embarazo o el parto— se ha convertido en la principal vía de contagio en el país, junto con transfusiones de sangre y trasplantes de órganos infectados. Este cambio epidemiológico obliga a repensar las estrategias de prevención y control, con foco en el diagnóstico temprano en mujeres en edad fértil.

Desde la Organización Panamericana de la Salud (OPS) destacan la necesidad de fortalecer las políticas públicas para abordar la enfermedad. En ese sentido, su director, Jarbas Barbosa, subrayó la importancia de centrar las estrategias en las mujeres para prevenir nuevas infecciones y avanzar hacia la eliminación del Chagas congénito.

Uno de los principales problemas del Chagas es su evolución silenciosa. Tras una fase aguda inicial, que suele pasar desapercibida, la enfermedad puede permanecer durante años en una etapa “indeterminada” sin síntomas. Sin embargo, décadas después pueden aparecer complicaciones graves, especialmente cardíacas.

Entre ellas, se destaca la miocarditis chagásica crónica, que provoca el agrandamiento del corazón y puede derivar en insuficiencia cardíaca o muerte súbita. Según los especialistas, muchas personas descubren la enfermedad entre 15 y 30 años después de haber contraído la infección.

Actualmente, existen tratamientos con antiparasitarios como benznidazol y nifurtimox, que resultan eficaces en las etapas tempranas. No obstante, su efectividad disminuye en fases crónicas, lo que refuerza la importancia del diagnóstico precoz.

A pesar de tratarse de una enfermedad históricamente desatendida —en gran parte por su impacto en poblaciones vulnerables—, en los últimos años se registraron avances relevantes impulsados por científicos argentinos.

Diversos equipos trabajan en el desarrollo de vacunas. En Rosario, investigadores del Conicet avanzan en una vacuna recombinante de aplicación nasal, que busca generar una respuesta inmune eficaz en las mucosas. Por otro lado, en la Universidad Nacional del Litoral se desarrolla una vacuna terapéutica orientada a pacientes con la enfermedad en fase crónica.

También se destacan estudios de la Universidad de Buenos Aires que lograron resultados prometedores en modelos animales, con una respuesta inmune capaz de neutralizar la infección. Sin embargo, uno de los principales obstáculos sigue siendo el financiamiento: llevar estos desarrollos a ensayos en humanos requiere inversiones millonarias.

A pesar de los avances científicos, el Chagas continúa siendo un problema de salud pública global. La falta de una vacuna, las dificultades en el acceso al diagnóstico y la persistencia de desigualdades sociales dificultan su control. La conmemoración del Día Mundial del Chagas busca, justamente, poner en agenda una enfermedad que durante décadas permaneció invisibilizada.

.

También te puede interesar...