La tercera edad en la nueva etapa política del país

 

Por Dr. Daniel Cassola

Vamos llegando a los últimos días del año pero, a la luz del cambio en el gobierno nacional, en vez de hacer balances nos parece más adecuado pensar en lo que viene.

Claro que para pensar el futuro hay que considerar tanto el presente como el pasado. En este espacio que dedicamos a la tercera edad es hora de pensar en lo que viene para los adultos mayores.

En primer lugar está la economía. Comenzó, con la designación de Jorge Todesca, la recuperación del INDEC. También se están empezando a delinear las primeras medidas económicas.

Una vez hecho el inventario, y si las cosas se hacen bien, el único resultado al que se puede llegar es que, como están planteadas las cosas, los jubilados están condenados a la pobreza.

La jubilación mínima, que perciben más de la mitad de los jubilados y pensionados, no alcanza para cubrir ningún tipo de canasta básica. Aquí hay una primera cuestión urgente para atender.

En segundo lugar ubicamos a la salud. Y para hablar de salud y tercera edad es necesario hablar del PAMI. Se trata de otras de las dependencias donde se deberá hacer un exhaustivo balance. ¿Qué habrá quedado en el PAMI como herencia?

Por lo pronto, con que los recursos de la obra social no se utilicen para otros fines que no sean las prestaciones y demás menesteres de la misma obra social ya habrá un avance.

Otro logro sería la transparencia. Si el PAMI publica cada tanto un balance, un estado de sus finanzas y se explica en qué se gasta ya habrá una diferencia sideral con administraciones anteriores.

Por último hay un tema más complejo, no tan ligado a la gestión, que tiene que ver con lo cultural. Estamos en una sociedad que va a ir envejeciendo y que, paradójicamente, no respeta los derechos de las personas mayores.

Un tema central por estos días para los especialistas en tercera edad es el maltrato. Maltrato que se manifiesta de diferentes maneras. Puede darse física y psicológicamente en un hogar.

Pero maltrato es también que los jubilados deban esperar en dependencias públicas o bancos sin la más mínima comodidad. O que no puedan acceder a un asiento en el transporte público. Hay infinidad de ejemplos.

No todo se le puede pedir al Estado. El cambio cultural lo hacemos entre todos. Se trata de respetar a los adultos mayores. Si lo hacemos también nos estamos respetando a nosotros mismos porque todos en algún momento vamos a integrar la tercera edad.

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