
Cristina eligió a las redes sociales como vía de comunicación ante el caso que mantiene en vilo al país.
Por Dr. Daniel Cassola
La información a principios de enero nos llevaba a prestar atención sobre lo que podría hacer el Gobierno por el vencimiento de la cláusula RUFO para negociar o no con los buitres.
En cuanto a política entre entrevistas en la playa y reuniones los distintos precandidatos empezaban a construir y destruir distintas alianzas. Se hablaba de quién iba a ser el candidato del oficialismo, y de quiénes iban a ser los representantes de la oposición.
Pero en unas pocas horas todo cambió. Desde que se produjo la muerte del fiscal Alberto Nisman el pasado domingo, el escenario nacional es otro.
Si bien el final de la causa es sumamente incierto, lo que sí ya se puede afirmar es que hay una serie de temas que vamos a tener que considerar en serio de aquí en más.
En un año electoral no solo se va a discutir sobre las políticas de seguridad sino también sobre el rol de los servicios de inteligencia. El papel y la seguridad de la Justicia son otros temas que hay que tratar.
A nivel judicial, este caso puede ser lo que significó el atentado a las Torres Gemelas para los vuelos aéreos comerciales. ¿Cómo se va a proteger a los fiscales y jueces de aquí en más?
Ante las sospechas que surgen sobre la custodia de Nisman, ¿No habría que pensar en un cuerpo especial que dependa del Poder Judicial y esté por fuera de las estructuras de las distintas policías?
Otra cuestión que resta dilucidar es el impacto internacional del caso. La presidenta Cristina Kirchner sostuvo ayer, vía Facebook, que estamos ante un caso de homicidio. Recordemos que el occiso es alguien que acusaba al Gobierno Nacional de alinearse con sospechosos de terrorismo.
Hay más aristas que se desprenden por la conmoción que ha generado la causa. Y todavía es muy pronto para calcular a ciencia cierta cuál es el daño tanto sobre el gobierno como sobre la imagen del país.
Hacia adentro habrá que ver de qué manera queda parado el gobierno frente a los once meses de gestión que le quedan. Y en un segundo plano, el caso del fiscal seguramente afectará las pretensiones y la imagen de los candidatos. Aunque parezca una contradicción hoy lo único cierto es la incertidumbre.
De lo que no hay dudas es que la muerte Nisman significa un antes y un después en la actualidad nacional.









