Por Dr. Daniel Cassola
El PAMI fue fundado el 13 de mayo de 1971 por un problema que aún no tiene solución. El desafío que enfrentaba Francisco Manrique, el creador de la obra social, es todavía muy actual.
La gran masa de los jubilados de aquel entonces estaban, con respecto a su atención sanitaria, en dos grandes grupos. O directamente no tenían cobertura o recibían una atención de segunda en sus obras sociales.
Las obras sociales sostenían que por el alto costo que supone la atención de los jubilados no podían brindar la atención necesaria para un adulto mayor. En este panorama se creó el PAMI.
Con los años el modelo de atención se desarrolló y fue realmente innovador. Por ejemplo, el PAMI creó al médico de cabecera, un modelo de atención luego imitado en otras regiones. Con el tiempo se transformó en la obra social más importante del país y de Latinoamérica.
Incluso logró atender otras necesidades de los jubilados. Cuando se construyó la autopista en la Ciudad de Buenos Aires muchos jubilados fueron desplazados de sus hogares. En aquel entonces el PAMI habilitó una línea de créditos baratos para que pudieran acceder a una nueva vivienda.
El PAMI también fue pionero en la asistencia, rehabilitación y educación de personas con distintas discapacidades. Además fue la institución que más trasplantes realizó en la historia nacional.
Los mejores momentos del PAMI se dieron cuando fue conducido por un directorio según lo indica su ley de creación. En los próximos días les prometemos repasar nombres y apellidos de quienes dirigieron al PAMI en los últimos años. Hay de todos los partidos políticos y nombres que aún siguen siendo muy populares.
Pero hoy lo que queremos recordar es que el PAMI fue creado como una institución que debía ser regida por un directorio colegiado. La ley establece que la conducción está integrada por un presidente y diez directores.
Los diez directores son 3 trabajadores jubilados, 2 trabajadores activos y 5 representantes del Estado Nacional. Esos representantes del Estado deben provenir de las áreas de Desarrollo Social y Salud pública.
Lo más importante a recalcar es que tanto el presidente como los directores propuestos por los jubilados debían ser efectivamente jubilados del régimen previsional nacional.
Esa es la idea principal que hoy queremos rescatar. Para que el PAMI vuelva a ser una institución insignia en la salud debe estar conducida por los jubilados y bajo el único interés de dar las prestaciones que los adultos mayores se merecen.










