Las remeras con filtro UV, ¿el reemplazo de la pantalla solar?
FUENTE: Diario Uno Santa Fe
Ante la inminente proliferación en el mercado de indumentaria y accesorios infantiles con protección de rayos UV, Diario UNO dialogó con la especialista en dermatología Mónica Prida –a cargo del servicio afín del hospital J.B. Iturraspe– para conocer sobre la eficacia de su uso y posible utilización como reemplazo de las tradicionales cremas con FPS (factor de protección solar).
«En principio podemos decir que son un complemento, sobre todo si se hace uso de prendas que no cubren todo el cuerpo. Es decir, si se usan de mangas cortas o a media pierna», comenzó a explicar la profesional, al tiempo que detalló: «Su utilización no suplementa para nada los recaudos que hay que tener respecto del horario de exposición, las recomendaciones respecto del aprovechamiento de la sombra, natural o de sombrilla, además de la importancia de llevar accesorios como gorro o lentes oscuros».
En este sentido, la experta en dermatología manifestó que «no solamente los chicos deben protegerse, más allá de que se sabe que la protección de los mismos es vital para protegerlos de riesgos futuros; sino también todos los adultos deben tomar conciencia del riesgo que implica la sobreexposición solar, sobre todo aquellos con algún antecedente de enfermedades dermatológicas».
Asimismo, apuntando al hecho de que «la indumentaria de este tipo logró popularidad ante la demanda de personas que tienen algún tipo de alergias a las cremas», Prida mencionó que «las mismas se ofertan en países como Estados Unidos, Alemania y Nueva Zelanda desde mediados de los 90, donde también rigen disposiciones que obligan a los productores a mencionar los detalles de composición y tipo de protección en las etiquetas, no solo para ropa de playa específicamente».
«Todavía esto es algo que nosotros no tenemos muy incorporado, pero entiendo que a futuro eso irá cambiando», agregó.
Y consultada respecto de cuáles son las telas recomendadas a utilizar ante la exposición solar común (no para tomar sol), la especialista santafesina destacó que «la capacidad de protección de la tela dependerá de su peso y espesor, por tanto si bien las ideales en este sentido son el nylon, la lana, seda y poliéster, se recomienda el algodón y lino por la exposición del calor». Además, mencionó que es ideal usar colores oscuros para forjar más la protección.
Por otro lado, al hacer referencia al uso del agua, la médica dermatóloga puntualizó en que no se recomienda tirarse al agua con ropa como método de protección. «Mucha gente cree que poniéndose una remera vieja en el agua se está protegiendo y eso no es real, porque toda tela que no es especial cuando se moja pierde su sentido de barrera».
Otros puntos a resaltar
Respecto de la utilización de las cremas con FPS (factor de protección solar), Mónica Prida mencionó que se recomienda utilizar +40 como mínimo, «cubriendo toda la piel expuesta» y tendiendo en cuenta que su aplicación debe realizarse 30 minutos antes de ponerse al sol y renovarse cada dos horas.
«Para adquirir la crema hay que tener en cuenta el tipo de piel que se tiene, considerando como primera medida los antecedentes de posibles enfermedades de la piel y en segundo lugar el tono, porque quienes tienen la piel más oscura están naturalmente más protegidos por tener mayor melanina que aquellos que son más blancos, y en tanto pueden usar el factor mínimo», dijo la médica, quien aseguró que «nada tiene que ver el lugar dónde se la utilizará, como muchos creen, que hacen diferencia del tipo de factor a utilizar dependiendo de si van a la playa o la montaña, por ejemplo».
Por último y para cerrar, la profesional recordó que se debe evitar la exposición directa al sol en el horario de las 11 hasta las 16.
Consejos para evitar enfermedades
Los datos del Instituto Nacional del Cáncer revelan que cada año mueren unas 2.400 personas por tumores de la piel y que el daño solar es acumulativo e irreversible. «Como la piel tiene memoria, la radiación acumulada es irreparable: penetra hasta el ADN de las células y puede originar cáncer», detallaron expertos del Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires mediante un comunicado. Los tres tipos de tumores que pueden surgir de la exposición son los carcinomas basocelulares, espinocelulares y los melanomas.
«El carcinoma basocelular es el cáncer de piel más frecuente, y la principal causa de su aparición es la exposición crónica a las radiaciones ultravioletas», explicó María Viniegra, coordinadora del Plan de Control de Cáncer de dicha provincia. Y agregó que en la actualidad se considera que «tres de cada 10 personas de piel blanca pueden desarrollarlo».
En este sentido, la especialista de la cartera sanitaria detalló que el 70 por ciento de los tumores basocelulares se asientan en la cara, orejas y cuello, aunque también pueden ubicarse en el tronco, brazos y piernas. En tanto, el carcinoma espinocelular, el segundo cáncer de piel más frecuente, suele desarrollarse sobre los labios, la boca, lengua, genitales y en el canal anal. Pero el tumor de piel más grave es el llamado «melanoma», aunque detectado en forma temprana es posible curarlo.
Por lo general, este tipo está vinculado a las exposiciones solares en la infancia y se manifiesta por la aparición de una pequeña área de pigmentación alterada sobre la piel sana o por la modificación de un lunar (nevus pigmentario) preexistente. La buena noticia es que los cánceres de piel se pueden detectar precozmente en la mayoría de los casos. Por eso, los lunares, manchas o lesiones en la piel que no cicatrizan deben ser motivo de control inmediato con el dermatólogo.
Los más predispuestos a padecer tumores en la piel son las personas con piel y ojos claros, con exposición crónica a rayos ultravioletas naturales o artificiales (camas solares), antecedentes de quemaduras de sol, inmunodepresión, enfermedades hereditarias, exposición al arsénico, úlceras crónicas y cicatrices viejas.
