Monóxido de carbono, el asesino silencioso que aparece en invierno

Por Dr. Daniel Cassola

Olavarría y La Plata están de luto. El pasado domingo una pareja de jóvenes, Laura Rimedio, de 34 años, y Ezequiel Castro, de 31, fallecieron en una vivienda del barrio Ceco de Olavarría por inhalación de monóxido de carbono. Además de los muertos, ambos oriundos de La Plata, se encontraba en la vivienda Federico Rotelle, de 33 años, quien se encuentra internado en terapia intensiva en un hospital municipal. Los tres son militantes del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS).

Según informó el portal El Popular de Olavarría, “en cuanto a las primeras averiguaciones y pericias, trascendió que en el lugar se encontraban las ventanas cerradas y había un calefactor encendido”, por lo que la principal hipótesis que se analiza es la muerte por inhalación de monóxido de carbono.

Alrededor de 200 muertes por año se producen por inhalación de monóxido de carbono. Casi todas están vinculadas con algún problema o descuido a la hora de calefaccionarnos durante los días más fríos del año. Son accidentes evitables, si es que se permite la pequeña contradicción.

El monóxido de carbono es un gas venenoso que se produce durante la combustión de distintos materiales como alcohol, gas natural, nafta o madera, entre otros. Se encuentra tanto en los residuos que exhalan los caños de escape de los vehículos como en los residuos que se producen en fogones, estufas y sistemas de calefacción.

Todas las intoxicaciones por monóxido de carbono son evitables. El monóxido de carbono no tiene color, olor ni sabor, no irrita los ojos ni la nariz, por lo que al ser tan imperceptible es necesario prevenir. La inhalación de monóxido provoca que este elemento reemplace al oxígeno en el torrente sanguíneo, lo que ocasiona el deterioro de los distintos órganos del cuerpo. Como siempre, los que mayores riesgos corren son los ancianos, los niños, quienes tienen enfermedades crónicas y los fumadores. Pero como vimos en los trágicos eventos de este fin de semana nadie está exento.

Las recomendaciones para prevenir son sencillas pero para ser efectivas deben cumplirse sin excepciones. En todo ambiente calefaccionado hay que dejar una abertura para que circule aire, por más que haga frío. En los aparatos de calefacción en los que hay combustión la llama debe ser siempre de color azul, si hay llama naranja o amarilla quiere decir que la combustión es incompleta y hay producción de monóxido.

Además no hay que dormir con braseros o estufas a kerosene encendidos ni instalar calefones en el baño o lugares que no tienen buena ventilación. Es recomendable, por último, controlar anualmente los aparatos de calefacción.

Si bien el gas no se percibe, si hay síntomas como nauseas, vómitos, mareos, dolor de cabeza, letargo injustificado, confusión, que nos pueden indicar una intoxicación. Si así fuera hay que salir al aire libre, apagar los aparatos de calefacción y realizar la consulta médica.

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