Alerta por la rabia en Argentina: el virus continúa circulando y refuerzan la importancia de la vacunación
La rabia continúa representando un riesgo sanitario en Argentina pese a los avances logrados durante décadas para controlar su transmisión. La circulación del virus entre animales silvestres, especialmente murciélagos presentes en ambientes urbanos, obliga a mantener la vigilancia y sostener la vacunación de perros y gatos como principal barrera para impedir que la enfermedad llegue a las personas.
Por Dr. Daniel Cassola
Se trata de una zoonosis viral que afecta el sistema nervioso central de los mamíferos y puede transmitirse a los seres humanos. El contagio ocurre principalmente por la saliva de un animal infectado a través de una mordedura, aunque también puede producirse cuando esa saliva entra en contacto con heridas abiertas o mucosas. Una vez que aparecen los síntomas clínicos, la enfermedad tiene un desenlace fatal.
Entre 2019 y 2024 se notificaron 927 casos confirmados de rabia animal en Argentina. Durante 2025, hasta la semana epidemiológica 22, se habían registrado otros 76 casos distribuidos en 13 de las 24 jurisdicciones del país.
La situación actual es diferente de los brotes históricos vinculados principalmente con perros. Si bien la variante canina se encuentra controlada, el virus continúa presente en ciclos silvestres. Los murciélagos insectívoros adquieren especial relevancia porque habitan tanto ambientes naturales como ciudades y pueden entrar en contacto accidentalmente con animales domésticos.
Los murciélagos mantienen la circulación del virus
La presencia de murciélagos en patios, balcones, terrazas, jardines o edificios no significa por sí sola que exista una situación de peligro. Estos animales forman parte de los ecosistemas urbanos y cumplen funciones ambientales. Sin embargo, un ejemplar que aparece caído, muerto o presenta un comportamiento inusual requiere adoptar determinadas precauciones.
El riesgo surge cuando un murciélago infectado entra en contacto con un perro o un gato susceptible. Incluso las mascotas que permanecen habitualmente dentro de una vivienda pueden quedar expuestas si uno de estos animales ingresa accidentalmente al domicilio.
Los antecedentes registrados en el país muestran la importancia de la inmunización. Entre 2019 y 2023, los casos de rabia detectados en gatos correspondieron a animales que no tenían la vacunación antirrábica al día y habían adquirido variantes asociadas con murciélagos insectívoros.
Ante el hallazgo de un murciélago muerto, herido o con comportamiento anormal, la recomendación es evitar tocarlo o manipularlo directamente y comunicarse con el área de zoonosis correspondiente para que pueda ser retirado y, cuando corresponda, analizado.
Si una mascota tuvo contacto con el animal, debe realizarse una consulta veterinaria inmediata. Cuando una persona sufrió una mordedura o un arañazo, la indicación es lavar la zona afectada con abundante agua y jabón y concurrir rápidamente a un establecimiento sanitario. Allí se determinará si corresponde iniciar profilaxis postexposición.
La vacunación de perros y gatos es la principal barrera
El control alcanzado frente a la rabia transmitida por perros no implica que puedan interrumpirse las medidas preventivas. Precisamente, la vacunación sostenida permitió disminuir el riesgo de transmisión y evitar la reaparición de ciclos que históricamente representaron un importante problema sanitario.
En Argentina, la vacunación antirrábica de perros y gatos es obligatoria. Debe comenzar a partir de los tres meses de edad y continuar con las revacunaciones correspondientes durante toda la vida del animal. El Ministerio de Salud recomienda mantener una aplicación anual como medida preventiva.
La protección de las mascotas tiene además una dimensión de salud pública. Al inmunizar a perros y gatos se establece una barrera entre la circulación del virus en animales silvestres y las personas, reduciendo las posibilidades de que una exposición ocasional derive en una cadena de transmisión.
La persistencia de casos animales demuestra que la rabia no desapareció de Argentina. Por ese motivo, mantener coberturas adecuadas de vacunación, vigilar la circulación viral y consultar rápidamente ante una posible exposición son medidas fundamentales.
