Contra los fanáticos y el extremismo

Por Dr. Daniel Cassola

Una vez más el mundo se encuentra en shock por el accionar del terrorismo. Europa está conmocionada. No salía de su asombro por lo sucedido ayer en Barcelona, donde en distintos atentados se produjeron 14 muertos y decenas de heridos, cuando hoy nuevamente los ataques en Finlandia y Alemania copan las noticias.

Como suele suceder en los últimos tiempos ISIS se atribuyó los atentados. De todas maneras fueron llevados adelante por lo que se denomina “lobos solitarios”, esto es fanáticos extremistas que no necesariamente han recibido una orden y un plan. Además todos los ataques se realizan bajo la modalidad “low cost”. En Barcelona se utilizaron vehículos alquilados y explosivos caseros. En Finlandia simplemente un par de cuchillos.

Los ataques se producen de forma espontánea y la mayoría de las veces terminan también con las vidas de los perpretadores. Prácticamente cualquier evento público, sea un espectáculo o simplemente una rambla con cientos de turistas caminando, puede ser un objetivo.

Las agencias de inteligencias han prevenido cientos de atentados y por ello hay terroristas presos. Pero es difícil combatir a alguien que simplemente puede matar a decenas de personas alquilando un auto o portando un cuchillo que se puede encontrar en cualquier hogar.

¿Es el islam el enemigo? No, el enemigo es el fanatismo y el extremismo. Hay cientos de millones de musulmanes en el mundo y solo miles de terroristas. El problema es la ideología del radicalismo.

El extremismo, de derecha, izquierda o religioso, siempre opera con criterios similares. Con verdades absolutas que ponen a los justos de un lado y a los traidores, impíos o cómplices del otro. No hay grises.

El fanatismo ya es una característica del siglo XXI. A los atentados perpetrados por fanáticos islámicos en Europa se le suma el reverdecer de los supremacistas blancos o neonazis en Estados Unidos. La estructura mental que los rige es muy parecida. Exacerbar a estos grupos se paga con vidas de inocentes.

En el paseo de Barcelona llamado Las Ramblas murieron 13 personas (la víctima 14 se produjo en una zona costera cercana donde se registraron otros ataques). Entre ellos, turistas de distintas partes del mundo y un niño de 3 años. ¿Cuán poseído por el fanatismo hay que estar para considerar que un niño de 3 años es un enemigo?

Es difícil pelear contra una ideología fanática. Pero es lo que toca. Quizás un punto de partida sea dar los mensajes correctos. No hay nada que pueda justificar ataques como los de ayer en Barcelona, los de hoy en Alemania y Finlandia o los de hace meses en Manchester.

No hay que menospreciar el daño que puede hacer un individuo cooptado por el extremismo. Fomentar el entendimiento, el pluralismo, la vida democrática y la paz parecen ser el único camina contra tanta violencia.

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