La CUS, el plan sanitario que el gobierno demora en implementar
Por Dr. Daniel Cassola
La Cobertura Universal de Salud (CUS), formó parte de la plataforma electoral de Cambiemos como plan de salud pública. Luego fue anunciado en julio del año pasado pero finalmente no arrancó.
Recién por estos días funcionarios del gobierno están dialogando con dirigentes de la CGT para poder implementar un plan que le permita a quienes no tienen cobertura social atenderse tanto en el sector público como en el de la seguridad social. Se trata de unos 15 millones de personas, poco más de un tercio del país.
Del lado de los sindicalistas, José Luis Lingeri, confirmó que para arrancar el plan utilizará 8 mil millones de pesos del Fondo de Redistribución Solidaria de las obras sociales, caja que está en disputa entre el Estado y los sindicatos desde los primeros años kirchneristas.
El titular de Obras Sanitarias sostuvo: “Recién es la primera reunión y todavía hay mucho por hacer, como el relevamiento en todo el país. También hay que definir cómo se financiará después, porque con los 8000 millones que aportamos del Fondo alcanza sólo para poner el plan en marcha”.
El ministro de Salud, Jorge Lemus pone, según trascendidos, muchas expectativas en el proyecto y lo definió como uno de los pilares de su gestión. Incluso evalúan un relanzamiento público de la CUS con tono de campaña electoral antes de las elecciones legislativas del 22 de octubre.
En forma paralelo a la negociación por la Cobertura Universal de Salud, el Gobierno y la CGT avanzan codo a codo en la redacción de un proyecto de ley para crear una agencia nacional de evaluación de tecnología de salud, cuya finalidad será reducir el nivel de litigiosidad que existe hoy en contra de las obras sociales.
Muchos sindicalistas que administran obras sociales se quejan de que a través de recursos la Justicia obliga a las obras sociales a costear medicamentos o tratamientos, que por su valor, ponen en riesgo las finanzas de las prestadoras de salud.
Hasta hoy el esquema que plantea la Cobertura Universal de la Salud (CUS) apunta a otorgarle credenciales a 15 millones de personas que se encuentran sin trabajo o trabajan en la informalidad. A partir de allí buscan construir una base de datos federal y digitalizar las historias clínicas. Con esa credencial los usuarios no solo tendrán acceso a los hospitales públicos sino también a los servicios de las Obras Sociales Sindicales.
