El alcohol, la droga número uno

Por Dr. Daniel Cassola

Según sostiene un estudio del Instituto de Prevención de las Adicciones de la Universidad del Salvador, “el alcohol es la droga psicoactiva número uno en prevalencia e intoxicaciones severas”. La investigación se basó en el sector de la población adolescente, arrojando datos verdaderamente alarmantes.

El consumo de sustancias ilícitas y alcohol en la población comprendida entre los 12 y los 17 años aumentó considerablemente en el último año. Prevalece una práctica, entre los jóvenes, denominada “binge drinking” mediante la cual se busca la embriaguez de la forma más rápida posible. Particularmente este tipo de consumo expone a los jóvenes a situaciones de riesgo y pone en riesgo su salud.

El marco en el que se dan estas prácticas está dado por el dato que indica que el 70 por ciento de los adolescentes de entre 12 y 17 años consumió alcohol en el último mes, según indica el Observatorio Argentino de Drogas. La ingesta de bebidas alcohólicas se da de la mano con otros tipos de productos, como los energizantes u otras sustancias psicoactivas.

A su vez, de los que consumen alcohol dentro de este grupo etario el 50 por ciento lo hace de manera abusiva, o sea llega al estado de ebriedad. Durante 2017 hubo más de 2 millones 200 mil nuevos consumidores de alcohol de los cuales más de 300 mil son adolescentes y preadolescentes.

Según la psiquiatra y especialista en adicciones Geraldine Peronace, que trabaja en la Sedronar, los jóvenes llegan a tomar “5 medidas de alcohol en una noche”, lo que ya constituye un consumo abusivo.  En los atracones la idea es que el alcohol “pegue lo más rápido posible”, por lo que los jóvenes realizan “mezclas descabelladas con bebidas de altísima graduación alcohólica”, según agregó la especialista.

Uno de los puntos que la Universidad del Salvador destaca para explicar el fenómeno es el crecimiento en el consumo de cerveza, que pasó de 7,3 litros por habitante al año en 1981 a 35 en 2001 y 43 en 2016.

Según el estudio de la USAL la industria comenzó a direccionar sus mensajes publicitarios a los adolescentes ya en la década del 80. Hoy prácticamente todas las competiciones deportivas, por poner un ejemplo, tienen a una marca de cerveza como patrocinadora.

Aquí se puede trazar un paralelismo con lo ocurrido con el cigarrillo. Durante años los fumadores eran asociados con la rebeldía, la belleza física, el carácter. No había una película de Hollywood en la que el protagonista no realzara su hombría pitando un cigarrillo.

¿Hoy estará sucediendo lo mismo con el alcohol? Tenemos un sinfín de publicidades en las que estrellas del deporte toman cerveza. Por otro lado se ha instalado que el alcohol es sinónimo de amistad, de reunión.

Hay diferencias entre el cigarrillo y el alcohol. Cualquier consumo de tabaco es nocivo para la salud. Fumar un cigarrillo por día ya aumenta sideralmente las probabilidades de un sinfín de enfermedades. En cambio, existe la posibilidad de un consumo moderado de alcohol que se mantenga dentro de parámetros sanitarios aceptables. Quizás a ello habría que comenzar a apuntar.

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