La pobreza, un problema mucho más grave de lo que parece
Por Dr. Daniel Cassola
Ayer generó sorpresa leer las declaraciones de un funcionario del gobierno chaqueño. Se trata de Juan Carlos Goya, secretario de Derechos Humanos del Gobierno del Chaco, quien dijo que “hay indigentes que se sienten cómodos comiendo en los basurales”.
Además afirmó: “Parece terrorífico, pero nos toca muchísimo. Muchas de las personas tienen serias perturbaciones mentales. El Estado tampoco los puede retener salvo para dar contención humana. Son personas libres”.
Las declaraciones del funcionario se pueden leer desde distintas miradas. En primer lugar la frase de “los indigentes se sienten cómodos comiendo en los basurales”, es sumamente desafortunada.
Nadie se puede sentir cómodo en tal situación. A lo sumo se habrán acostumbrado. O como el secuestrado que siente empatía por el secuestrador, que se diagnostica como Sindrome de Estocolmo, quizás los indigentes chaqueños gusten de vivir en la pobreza más absoluta.
De todas maneras, el del funcionario es un razonamiento alarmante. Si lo tomamos como incorrecto, como hicimos recién, es preocupante porque se trata de alguien que, por ocupar un lugar en el área de derechos humanos, debería conocer mejor los problemas con los que tiene que lidiar.
Ahora bien, si lo tomamos por correcto la situación es igual de grave. O aún más. Si alguien se siente cómodo comiendo en un basural, por más que esto sea imposible, quiere decir que hace mucho que está en esa situación. O peor aún, quizás nunca conoció una situación mejor.
Con tener un vago de recuerdo de cómo es estar en una mesa sentado con vajilla y cubiertos, por más humildes que sean, basta para no sentirse cómodo en un basural.
Por último cabe la posibilidad de que el funcionario haya efectuado un razonamiento según la regla de tres simple pero aplicado para la cuestión social. Sería así: 1. El hombre es animal de costumbre, 2. Un hombre come en un basural desde hace mucho tiempo, entonces 3. Hay hombres que se sienten cómodos comiendo en basurales.
De la misma manera se podría concluir que los enfermos de Chagas se acostumbran a vivir con la patología ya que esta puede sostenerse en un hombre durante décadas. O que en zonas del Chaco, como El Impenetrable, donde hay cifras de tuberculosis récord se han acostumbrado a enfermarse.
En definitiva toda esta situación pone de manifiesto que la pobreza es una cuestión mucho más grave de lo que parece. Tanto por los que la sufren como por algunos de los que tendrían que solucionar el problema.

