El monstruo del Garrahan y una práctica mucho más común de lo que se cree


Por Dr. Daniel Cassola

Hoy los trabajadores y pacientes del Garrahan deben sentir una molestia en el alma por haber compartido tanto tiempo con un colega que, según una investigación en curso, se dedicaba a la distribución de pornografía infantil. La tenencia es un hecho comprobado por sucesivos allanamientos, y aún resta determinar si el hasta ayer jefe del servicio de Inmunología y Reumatología del Hospital Garrahan, Ricardo Russo, producía los materiales audiovisuales que lo llevaron a la detención.

El primer allanamiento fue en noviembre del año pasado en el domicilio de Russo, que desde entonces continuó trabajando en el hospital. Al parecer, las autoridades del hospital recién se enteraron ayer de la aberrante conducta del médico, quien luego de su detención fue inmediatamente removido de su cargo.

La policía encontró tres terabytes de material pornográfico infantil en la casa de Russo y se tomó seis meses para establecer y consolidar las pruebas suficientes para detener al médico. Aquí quizás falte algo de información sobre por qué permitieron que el médico continúe trabajando en el lugar donde podía tomar contacto con sus posibles víctimas.

En el material decomisado a Russo se encontraron todo tipo de aberraciones. Escenas con menores de ambos sexos, bebes y adolescentes. En algunas se vislumbran camillas de hospital pero aún no está claro si el material fue filmado o fotografiado en el Garrahan.

Cuando se le preguntó a las autoridades sobre por qué dejaron pasar seis meses entre el primer allanamiento y la detención, comentaron que hacía falta ese tiempo para consolidar el caso. Uno de los investigadores pronunció además una frase escalofriante: “Sospechas de viralización de contenido de este tipo hay 200 por día”.

Finalmente Russo cayó por compartir y descargar el material por intermedios de programas peer to peer, que se utilizan para compartir datos entre usuarios de internet sin tener que descargar desde un servidor.

Está claro que una institución de la historia y trayectoria del Garrahan no es responsable de conductas individuales. Pero también es necesario redoblar la atención, y por más duro que sea, informar a niños y a toda la comunidad para que se redoble la atención ante este tipo de casos.

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