El Ministerio de Salud de la Nación anunció el inicio de la campaña de vacunación antigripal 2025, con el objetivo de prevenir complicaciones severas, internaciones e incluso muertes causadas por el virus de la gripe, especialmente en las poblaciones más vulnerables.
Por Dr. Daniel Cassola
Esta estrategia sanitaria, que se implementa cada año en todo el territorio nacional, tiene como eje la gratuidad de la vacuna y la facilidad de acceso: no se requiere orden médica y puede aplicarse en todos los vacunatorios y hospitales públicos del país.
La vacuna está especialmente destinada a determinados grupos que, por su condición, tienen mayor riesgo de padecer formas graves de influenza. Entre ellos se encuentra el personal de salud, que debe recibir una dosis anual por estar más expuesto al virus. Las personas gestantes también deben vacunarse en cualquier momento del embarazo, mientras que aquellas que acaban de dar a luz pueden hacerlo hasta diez días después del parto, siempre que no hayan recibido la vacuna durante la gestación. Los niños y niñas de entre seis y 24 meses también forman parte del grupo priorizado: si no han recibido anteriormente dos dosis, deben completar ese esquema con al menos cuatro semanas de diferencia entre ambas aplicaciones.
Asimismo, la campaña contempla a personas de entre dos y 64 años que presenten factores de riesgo como enfermedades respiratorias o cardíacas crónicas, diabetes, obesidad, inmunodeficiencias, cáncer, trasplantes o insuficiencia renal crónica, entre otras afecciones. En el caso de los adultos mayores de 65 años, la vacunación también es anual y forma parte de las acciones preventivas esenciales para este grupo etario. Un dato importante es que la vacuna antigripal puede administrarse simultáneamente con otras vacunas del Calendario Nacional, lo que permite aprovechar cada visita al vacunatorio para completar esquemas pendientes. Por eso, desde el Ministerio se sugiere que quienes se acerquen a vacunarse lleven su carnet, así como el de sus hijos e hijas, para que el equipo de salud pueda revisar los registros y hacer las recomendaciones pertinentes.
Este año, el Estado nacional ha adquirido un total de 8.610.000 dosis, divididas en vacunas para adultos, dosis adyuvantadas (específicamente formuladas para personas mayores) y vacunas pediátricas. La distribución de estas dosis comenzó el 3 de marzo, y hasta la fecha se ha entregado un importante porcentaje a las provincias, que ya cuentan con el stock necesario para dar inicio a la campaña en sus respectivos territorios. Las autoridades de cada jurisdicción serán las encargadas de comunicar dónde y cuándo estarán disponibles las dosis. Además, el PAMI también coordinará acciones específicas para su población afiliada.
La vacunación contra la gripe es una de las herramientas más efectivas para reducir el impacto de esta enfermedad respiratoria, que se transmite con facilidad y puede provocar complicaciones graves en personas con condiciones de base. Aunque muchas veces los síntomas gripales se confunden con los de un resfrío común, la influenza puede llevar a cuadros severos, especialmente en adultos mayores, niños pequeños y personas con enfermedades crónicas. La inmunización anual permite generar defensas antes de la circulación más intensa del virus, que suele darse en los meses más fríos.
En paralelo a la vacunación antigripal, se recomienda que quienes integran los grupos de riesgo también tengan actualizado el esquema de vacunas contra el neumococo, que protege frente a infecciones graves como la neumonía o la meningitis. Esta vacuna, al igual que la de la gripe, está disponible sin costo en los centros de salud públicos.
Además de la vacunación, es clave mantener ciertas medidas de prevención cotidianas que ayudan a disminuir la circulación de virus respiratorios. Entre ellas, se destacan el lavado frecuente de manos con agua y jabón, cubrirse la boca y la nariz con el pliegue del codo al toser o estornudar, ventilar los ambientes cerrados y evitar el contacto cercano con personas que presenten síntomas respiratorios. Estas prácticas, sumadas a la inmunización, constituyen un escudo efectivo para proteger no solo la salud individual, sino también la colectiva.









