Salud mental: aumentaron los intentos de autolesión en CABA y el consumo precoz de tranquilizantes
En la Ciudad de Buenos Aires, los intentos de suicidio aumentaron un 44% entre enero y mayo de 2026 en comparación con el mismo período del año anterior, mientras que un estudio reciente reveló un descenso en la edad de inicio del consumo de tranquilizantes, que pasó de 14 años a 12,6 años.
Por Dr. Daniel Cassola
Ambos indicadores reflejan una problemática que impacta especialmente en niños y adolescentes y que genera una creciente demanda sobre el sistema de salud. El ministro de Salud de la Ciudad de Buenos Aires, Fernán Quirós, advirtió que los problemas de salud mental muestran un crecimiento sostenido y que la capacidad de respuesta de los servicios sanitarios enfrenta una presión cada vez mayor. Según explicó, el incremento de los intentos de autolesión representa una señal de alarma que va más allá de las estadísticas de mortalidad.
El funcionario recordó que los registros oficiales de suicidio solo contemplan los casos que terminan con el fallecimiento de la persona, mientras que existe un número considerablemente mayor de episodios de autolesión e intentos de suicidio que requieren asistencia médica y seguimiento especializado.
Además, señaló que las cifras nacionales de suicidios presentan limitaciones debido a diferencias en los sistemas de registro entre las provincias, aunque sostuvo que la tendencia general muestra un aumento sostenido durante los últimos años.
A esta situación se suma otro dato que preocupa a las autoridades sanitarias. Un estudio de la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina (SEDRONAR) detectó que la edad promedio de inicio en el consumo de tranquilizantes descendió de 14 años a 12,6 años. El acceso cada vez más temprano a este tipo de medicamentos constituye un factor de riesgo adicional para la salud mental de niños y adolescentes y refuerza la necesidad de fortalecer las estrategias de prevención.
Los especialistas advierten que la adolescencia es una etapa particularmente vulnerable para el desarrollo de trastornos de salud mental. La combinación de factores biológicos, emocionales, familiares y sociales puede favorecer la aparición de cuadros de ansiedad, depresión y otras alteraciones que requieren una detección temprana y un abordaje integral.
Frente a este escenario, el sistema de salud porteño puso en marcha dispositivos específicos para ampliar la atención. Entre las principales medidas figura la creación de 40 nodos de neurodesarrollo destinados a niños y adolescentes en edad escolar, donde trabajan equipos interdisciplinarios integrados por pediatras, neurólogos, psicólogos y otros profesionales.
Según explicó Quirós, entre el 20% y el 30% de los niños en edad escolar presenta algún tipo de trastorno del neurodesarrollo o de salud mental, con distintos niveles de complejidad. Por ese motivo, uno de los principales objetivos es identificar estas situaciones en edades tempranas, especialmente antes de los cinco años, cuando las intervenciones pueden tener un mayor impacto sobre el desarrollo infantil.
El funcionario también señaló que la Ciudad implementó mecanismos de seguimiento y protocolos estandarizados para identificar a los pacientes que requieren atención prioritaria. Sin embargo, reconoció que la demanda continúa creciendo a un ritmo superior a la capacidad instalada del sistema.
Respecto de las causas que explican este fenómeno, Quirós consideró que no existe un único factor responsable. Entre los elementos que pueden influir mencionó los cambios en las formas de vinculación social, el aislamiento, la creciente exposición a las redes sociales, las transformaciones familiares y distintos aspectos del estilo de vida contemporáneo.
Asimismo, sostuvo que la pandemia de COVID-19 profundizó problemas que ya venían manifestándose y aceleró el aumento de las consultas por trastornos vinculados con la salud mental, especialmente entre la población más joven.
