Una guía para enfrentar las alergias en primavera

Por Dr. Daniel Cassola

La presencia de los pólenes en los distintos árboles de la ciudad y sus alrededores, que se da a partir de agosto, es el principal factor desencadenante de las alergias, motivo por el cual en esta época del año se suele registrar una importante cantidad de consultas al respecto.

Las afecciones más comunes derivadas de la alergia son la rinitis y la conjuntivitis. También los asmáticos pueden registrar un empeoramiento de su condición si están expuestos al polen. Los árboles que producen el material que provoca las inflamaciones y las reacciones son los plátanos, las coníferas, el olmo, el arce y el fresno. El polen o los pólenes son dispersados por el viento y no siempre se percibe a simple vista.

Lo más razonable si se detecta algún síntoma es consultar a un especialista en alergias. Si solo se sufre en esta época del año también hay que consultar. Hay distintos tratamientos para los distintos casos. En los cuadros más leves con medicación durante diez días se puede mejorar. En cambio en los casos severos se aconseja realizar una inmunoterapia para que en el futuro la alergia no se vuelva a desencadenar.

La alergia es una reacción exagerada, fuera de lugar, que se produce cuando el organismo se encuentra con estímulos o agentes que, por otra parte, son inocuos como, por ejemplo, el polen. Las reacciones se manifiestan clínicamente de forma variada y diferente, no sólo de persona a persona sino también en las distintas etapas de la vida de una misma persona.

Ademas de los pólenes otros factores causales de alergia pueden ser las esporas de los hongos, los ácaros de polvo y la caspa de los animales. Los aromas demasiado fuertes o el humo de tabaco, al ser irritantes, empeoran los cuadros de alergia.

Los síntomas se pueden presentar de distinta manera y con distintas combinaciones. A nivel nasal las alergias provocan estornudos, secreciones y congestión. Torna los ojos rojos, produce lagrimeo y provoca intolerancia a la luz.

Es difícil evitar el contacto con el polen. Los días más complicados para los alérgicos son los ventosos, si se puede evitar salir mejor. Luego hay que evitar el contacto con mascotas, si se es alérgico a ellas, al tabaco y a todo aquello que pueda provocar irritación.

Una regla que corre para todas las afecciones: no hay que automedicarse. Hay profesionales que estudiaron durante años y se especializaron para poder ayudarnos en estas situaciones. Recurramos a ellos para poder atravesar la primavera sin sobresaltos.

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