Cefaleas: el motivo de consulta neurológica más frecuente
Las cefaleas, o dolores de cabeza, son una de las afecciones más comunes que afectan a la población. Se dividen en dos categorías principales: primarias y secundarias.
Por Dr. Daniel Cassola
Las cefaleas primarias son las más frecuentes y se denominan así porque el dolor de cabeza es el único y principal síntoma de la enfermedad. Por otro lado, las cefaleas secundarias se presentan cuando existe una alteración o causa subyacente que provoca dicho dolor, como sinusitis, tumores, hemorragias o infecciones.
Dentro del grupo de las cefaleas primarias, las más comunes son la migraña y la cefalea de tipo tensional. Aunque suelen tener un curso benigno, si no se controlan adecuadamente, pueden generar un importante deterioro en la calidad de vida del paciente, ocasionando pérdidas de horas laborales o escolares, afectando la vida social y familiar.
La migraña es un tipo de cefalea frecuente e incapacitante. Se caracteriza por su localización unilateral, un carácter pulsátil, una intensidad moderada o grave, su empeoramiento con la actividad física rutinaria y su asociación con náuseas y/o sensibilidad a la luz y al ruido.
Por otro lado, la cefalea de tipo tensional es muy frecuente en la población general, con una prevalencia que oscila entre el 30% y el 78%. Se caracteriza por episodios de dolor en ambas partes de la cabeza, con una sensación opresiva y una intensidad que varía de leve a moderada, pudiendo durar desde minutos hasta días. A diferencia de la migraña, esta cefalea no se agrava con la actividad física habitual ni está asociada con náuseas, aunque puede presentar sensibilidad a la luz o al ruido.
La Dra. Lourdes Molina, médica neuróloga del Hospital Británico, destaca que los desencadenantes más conocidos para estas cefaleas primarias son el estrés, la ansiedad, la depresión, el uso de anticonceptivos orales en pacientes migrañosas, ciertos alimentos, factores ambientales y alteraciones del sueño, entre otros.
Ante la presencia de cefaleas, la especialista enfatiza la importancia de consultar a un médico cuando se experimentan nuevos dolores de cabeza, cambios en la frecuencia o intensidad del dolor, la aparición de síntomas adicionales como problemas de visión o debilidad muscular, si los desencadenantes son esfuerzos o si se necesita ingerir más de cuatro analgésicos al mes para controlar los episodios.
Además del tratamiento con fármacos, existen otras estrategias para prevenir o mitigar el dolor de cabeza. Mantener un estilo de vida saludable, con una rutina adecuada para dormir y comer, realizar actividad física aeróbica diaria, controlar el estrés mediante la meditación y la terapia cognitivo conductual, y evitar desencadenantes específicos, como el ayuno prolongado o ciertos alimentos, pueden ser de gran ayuda.
Es importante tener en cuenta que aunque los analgésicos son apropiados para el tratamiento agudo, lo ideal es utilizarlos al comienzo del dolor y siempre bajo la supervisión médica. Abusar de la medicación aguda puede llevar a una cefalea secundaria, que se cronifica y puede asociarse con otros síntomas como depresión, ansiedad y trastornos del sueño, lo que afecta significativamente la calidad de vida y aumenta el ausentismo laboral.
La Dra. Molina concluye que la mejor estrategia terapéutica para las cefaleas es la combinación de la discontinuación del uso excesivo de analgésicos con cambios de hábitos y estilo de vida. Con una adecuada atención médica y un enfoque integral, es posible reducir significativamente el impacto de las cefaleas en la vida diaria de los pacientes y mejorar su bienestar general.
